jueves, 21 de mayo de 2020


DIARIO DE LA PESTE. Daniel Defoe.

Todos conocemos a Daniel Defoe como autor de Robinson Crusoe pero creo que, no tantos, como autor de su obra de madurez: EL DIARIO DE LA PESTE,  escrita en 1722.

Es un libro, no al uso, está a caballo entre el periodismo de investigación y la novela histórica. Efectivamente, Defoe es un adelantado a su tiempo en ambas formas de escritura. Al comenzar su lectura, crees que tienes ante ti un reportaje periodístico de la peste Bubónica que asoló Londres en 1665.

Como fuente principal utilizó los diarios de un tío suyo, que estuvo presente  en el Londres de la epidemia. También recopiló información variada de diversa procedencia como tratados de divulgación médica sobre la peste. A todo este material le da una forma narrativa que está entre lo novelesco y lo periodístico. Hay críticos que consideran El Diario de la peste como la primera  novela histórica por cuanto narra hechos ocurridos más de cincuenta años atrás.

La obra se presenta como una especie de guía pormenorizada de cómo se desarrolla la plaga en Londres y cómo se comporta la población cuando se han disparado las alarmas. Es como un espejo, 350 años después, de los hechos relatados.

Me llama poderosamente la atención el paralelismo que se puede establecer entre esa epidemia y la que estamos padeciendo en el 2020.Bastaría considerar las diferencias de la evolución de la Humanidad  en aspectos económicos, industriales, tecnológicos, desde aquel 1665 hasta hoy, para constatar que el ser humano y sus sociedades reaccionan de forma similar en situaciones de gran tragedia, como lo es una pandemia.

Se dieron instrucciones sobre:

*Intento de huida de las ciudades contaminadas: “La ciudad se quedó casi despoblada…Mientras los ricos se embarcaban en navíos, la clase pobre se refugiaba en embarcaciones pequeñas…fue mal negocio el ir de acá para allá porque la infección azotó e hizo terribles estragos. La miseria era deplorable en los barrios marineros y digna de la mayor conmiseración.”

* Aislamiento de enfermos: Los jueces cerraron muchas casas de infectados poniendo estricta vigilancia; así se consiguió amainar la peste. Disminuía más en los barrios en que se había actuado precozmente.

*Confinamiento. ”La gente andaba de un sitio a otro y eso transportaba  en la ropa la peste… así, pues, se cerraron las tiendas, las casas de juego, las tabernas, el teatro, las salas de baile y de música… Londres se había convertido en el sitio más terrible del mundo”

*La prohibición de traslados fuera de la casa contaminada:”La tristeza y el horror se instalaron en las mentes de la gente común. Ante sus ojos, solo la muerte… Cada habitante cuidaba de él y de su familia como en situación de sumo peligro… Londres entero lloraba”

*Entierros, sin acompañamiento. ”Muchos se fueron de este mundo sin que nadie lo supiera y sin que los registros  de mortalidad los tomaran en cuenta…No era posible creer en las cifras porque la situación no era la indicada para llevar un registro estricto”

*Limpieza de las calles y recogida de basuras.

Se nombraron funcionarios para ayudar a controlar la enfermedad:

 Inspectores, guardianes, investigadores sobre las muertes, cirujanos que hacían informes sobre la enfermedad. Enfermeras a las que se imponía, luego, la cuarentena de 28 días.

La medicina.

 “El Lor Mayor designó medios para aliviar a los enfermos pobres. Ordenó al colegio de médicos la publicación de instrucciones acerca de remedios baratos, así no se amontonarían ante los dispensarios”

Heroicidad de los médicos: “La crudeza de la enfermedad, cuando llegaba a lo más alto, era devastadora…Desafió a la medicina, hasta los médicos fueron atrapados por ella, con sus protectores sobre la boca, y caían muertos por cuidar a los demás, destruidos por el enemigo contra el que luchaban en otros cuerpos. Tal fue el caso de algunos eminentes…Aventuraron sus vidas tanto como para perderlas. Se esforzaron en hacer el bien y salvar la vida de los otros”

El relato es minucioso, lleno de viveza, casi hiperrealista. Parece vivido en primera persona cuando obviamente no lo es. Defoe tenía cuatro años cuando ocurrió la pandemia. Es, por tanto, una recreación, una novela de no ficción. Mezcla anécdotas, presuntos testimonios y pequeñas historias que se van concatenando.

Son curiosas las tablas que inserta de los muertos de cada parroquia.

El autor te introduce en una montaña rusa de emociones. Es una indagación sobre la psicología colectiva. Se plasman gestos de solidaridad, abnegación, sacrificio y también aparece el egoísmo y la cobardía. Pone, ante el lector el miedo y hasta  el terror, de los habitantes de la ciudad cuyo instinto de supervivencia llevó, a algunos, a mostrar sus mayores vilezas.

Anota el autor, la causa, para él, de que la pandemia se extendiera tan rápidamente” A menudo he pensado de qué modo, en los comienzos del azote, todo el mundo se hallaba desprevenido y cómo el desorden que siguió y que habría de cobrarse tantas víctimas provino, en parte, del hecho de no haber tomado a tiempo las medidas necesarias, tanto en el caso de la administración pública como en el de los particulares” y añade :”Espero que esto sirva de experiencia a las nuevas generaciones”

Cuando la malignidad de la epidemia se fue debilitando y las victimas mortales decrecieron, “El pueblo corría hacia el peligro, abandonando precauciones y cuidados, confiados en que la enfermedad no los alcanzaría…se abrieron las tienda, la gente iba y venía por las calles”

Pero se constató que la infección se conservó en seres aparentemente sanos y que la transmitían a otros con los que se habían relacionado, sin que unos ni otros lo advirtieran. Esto asustó mucho a la población e hizo que se tomaran medidas que sirvieran de protección.

“La peste azotó a los pobres de manera terriblemente violenta y esto sumado a la miseria de su situación fue la razón por la que murieron en masa

La caridad se puso de manifiesto en la sociedad londinense: “Grandes cantidades de dinero recibieron las autoridades para la asistencia y el alivio de los enfermos pobres…Un elevado número de particulares distribuyeron dinero, día a día, para socorrer a los infelices…Piadosas damas  distribuyeron limosnas y visitaban familias enfermas afectadas”

Es muy impresionante la descripción que hace el autor de como muchas personas, ante el horror vivido, quedaron psicológicamente destruidas: “familiares de los muertos llegaron a perder la cabeza…Después vino la época de la estupidez y el aturdimiento sin saber qué hacer.

Un cuadro, casi insoportable de leer, es la relación angustiosa de madres e hijos en condiciones tan penosas y miserables.

“Cuando se advirtió el fin de la pandemia una sonrisa de júbilo reinaba en el rostro de cada cual. Tal fue la dicha del pueblo que la vida parecía salir de la tumba”

Leyendo esta obra, no puedo menos de tener presente una frase que oigo con frecuencia en mi entorno: “Cuando esto pase ya no va a ser nada igual” dándole un sentido positivo a nuestros  posicionamientos ante el mundo material, la naturaleza, relaciones, actitudes…

Así pensaba Defoe, a este propósito, en la situación de aquella epidemia creyendo que ”La visión de la muerte próxima o de un mal que lleva en si la amenaza de la muerte, libraría a nuestro humor de los malos gérmenes, borraría las animosidades que existen entre nosotros y nos llevaría a ver las cosas con otros ojos… pero cuando el terror de la epidemia  disminuyó, las cosas volvieron a su curso ordinario, tan poco deseable…Cuando la enfermedad pasó, también disminuyó el espíritu de caridad y las cosas retornaron a su antiguo cauce”

Así termina Daniel Defoe esta obra:

“Una terrible peste hubo en Londres
 En el año sesenta y cinco
Que arrasó con cien mil almas
¡ Y sin embargo estoy vivo!

Me ha gustado encontrarme con esta obra, justo en este momento.

ISABEL Gª FERNÁN

domingo, 10 de mayo de 2020


VISTO Y OÍDO A LO LARGO DEL CORONAVIRUS 2020

Aquí dejo pequeñas perlas y lágrimas, procedentes de diversas lecturas de prensa y otros medios. Son también mi propio punto de vista

1. El aislamiento de los ciudadanos ha sido eficaz, fuera tardío o no. El riesgo no ha quedado atrás, por eso el confinamiento se mantiene.

2. El futuro de la salud y de la economía dependerá de cómo se articule ahora la vuelta a la actividad así como del grado de colaboración entre fuerzas políticas y Administraciones.

3. El comportamiento de muchas personas, durante este periodo, nos han permitido darnos cuenta de lo hermosa que es la Humanidad.

4. También de las plagas y epidemias aprendemos dos cosas importantes:
      *Que el miedo a la muerte es universal y produce en el ser humano un sentimiento de solidaridad al notar que no estamos solos.
        * En  esta situación “quienes  tienen miedo suelen vivir más tiempo”

5. Sin la certeza de que la próxima pandemia no nos pillará sin los deberes hechos, será muy difícil recuperar la credibilidad y la confianza en las políticas públicas”En estos tiempos de turbulencia, nadie puede darse el lujo de elegir sus propios retos. El destino y la historia deciden por ti”

6. BUEN TIEMPO PARA LEER
“Leer para escribir, escribir para pensar,pensar para vivir” (Elias  Canetti)
Podemos sentirnos privilegiados, en estos tiempos complicados, por poder leer y seguir viviendo. Al tiempo que dedicamos un recuerdo afectuoso a todos aquellos familiares, compañeros y amigos, que no han podido superar la Pandemia: Ellos la leyeron su último libro.

7. “EL ARTE ES UNA HERIDA , HECHA LUZ”- George Braque-
¿Qué podemos hacer con las heridas que la vida nos causa, sino intentar convertirlas en luz para que no nos destruyan?

8.” LA CORUÑA”- Manuel Rivas-
“Donde hay buen pan, hay librerías”
“Una ciudad musical que siempre tuvo fama de dormir de pie”

9. EL CORONAVIRUS Y LA CULTURA.A los ciudadanos se nos reconoce, por parte de la Constitución, el derecho a la salud- cultivo del cuerpo- y el derecho a la cultura-cultivo del espíritu- y al Estado, la obligación de garantizar el acceso de los ciudadanos a ambos. La crisis ha forzado al Estado a suspender temporalmente nuestro acceso a la cultura a cambio de mantener un estado de salud aceptable. Ahora, levantadas las barreras, ciudadanos e Instituciones nos agrupamos en dos bandos: los que corren para llegar los primeros y los que deciden recorrer el camino con prudencia y paciencia.

10. CONFINAMIENTO CON LO JOVENES.

     * Delphine de Vican- escritora- “Es muy difícil ser padre,  ninguno es perfecto. Lo que transmitimos a los hijos es la manera de asumir nuestros fracasos. He comprendido que los dolores que no se atienden, no cicatrizan. Creo que la herida mayor de la infancia es no haber sido amado. Es muy difícil sobreponerse a la falta de amor" En situaciones difíciles, como la que vivimos, aflora la formación humana  que hemos transmitido a nuestros jóvenes.

       * J.L.Rodriguez Zapatero." Me gustaría, mirando al pasado, que los jóvenes aprendieran la lección de convivencia, de defensa de los Derechos Humanos,la tolerancia y que cualquier planteamiento político cabe en democracia, defendido democráticamente”

11. CORONAVIRUS FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS.

Muy variadas opiniones existen, en relación con la evolución del coronavirus en otros países, dependiendo del aspecto que se mire y de los principios democráticos que constituyen la base de cada uno.

                *EL PAPA FRANCISCO. Ha intervenido en varias ocasiones, en sus homilías, durante el actual periodo, siempre poniéndose al lado de los más necesitados. Así ha solicitado:
 - Solidaridad en la Unión Europea para aliviar la deuda que martiriza los presupuestos de algunos países, echando mano de soluciones innovadoras”
 - A pedido y ha hecho oraciones  por los gobernantes que deben tomar decisiones importantes sobre algunas medidas, para que se sientan acompañados.

Esta actuación ha dado origen a un asedio internacional al Papa, por parte de los sectores ultras de la de la derecha Política Mundial, incluidas algunas Conferencias Episcopales. Aquí se ha alzado la voz de VOX, denominándolo “ciudadano Bergoglio” para desautorizar su opinión a favor de una posible renta universal.

La pobreza en América Latina

Según la escritora argentina Beatriz Sario, “America Latina es un continente de hambre y violencia desde antes de la llegada del virus. Y sus dirigentes, muchas veces, son cómplices de la desigualdad económica y la debilidad de las Instituciones…El daño que está causando la epidemia en los distintos países depende de la situación social, sanitaria y económica que ha encontrado en cada uno de ellos…Al Coronavirus puede haberlo enviado el diablo, pero los hospitales y los servicios sanitarios son obra de los hombres, como también lo son los suburbios superpoblados y las villa-miserias…América Latina quedará más herida allí donde no logró ganarle a la pobreza"

12. EL SEXO DESPUÉS DEL CORONAVIRUS.  La sexóloga Laura Moran manifiesta que  una de las emociones que peor llevamos los seres humanos es la incertidumbre. De ahí nacen las dudas sobre nuestros comportamientos sexuales. A saber:
_ Cómo vamos a compartirlo? Sexo con mascarillas? Aunque tienen sus fans no es lo más frecuente.
- ¿será seguro? Aunque no hay evidencia científica de que el Coronavirus pueda contagiarse por transmisión sexual, existe gran dificultad para practicar “Sexo presencial” manteniendo la distancia de seguridad prescrita.

Por todo ello, es muy probable que el miedo al contagio fomente muy mucho las prácticas con la juguetería erótica y el amor propio.

13. ECONOMIA Y CORONAVIRUS.

 Según el filósofo y periodista italiano Paolo  Flores d´Arcais: “No se pueden poner en el mismo plano el problema de la salud y el de la economía. Hay situaciones en que uno de los dos debe ser sacrificado…Debía haber sido confinado todo- excepto lo esencial- desde el momento de la aparición del virus, pero, hasta que el miedo lo invadió todo, las medidas necesarias eran absolutamente impopulares e inaceptablesPara resolver los graves problemas económicos presentes, es necesario una transparencia total de la riqueza. Si existe hoy día, una tecnología capaz de detectar los contagios, también la hay capaz  de detectar el fraude. Es intolerable la existencia de cuentas cifradas,   sociedades ocultas y blanqueo de dinero y debe perseguirse la corrupción y la evasión fiscal de grandes fortunas”

No deberíamos decir ni aceptar eso de que “estamos todos en el mismo barco” Si acaso estamos en el Titanic, y ya sabemos lo que pasó: murieron muchísimos más de la tercera clase porque todos los botes disponibles fueron ocupados por los de la primera clase.

MANOLO JIMÉMEZ



EXTRAMUROS

Jesús Fernández Santos (Madrid 9/11/1926 – 2/6/1988)


“Uno NO es de la ciudad o la región en la que nace, sino de allí en donde se vive, y en tal sentido yo he pasado gran parte de mi vida al pie de la raya que separa León de Asturias, yo nací en Madrid, pero soy producto de una emigración…Soy hijo de una familia de la burguesía media, como la mayor parte de los novelistas de mi generación, una clase sin muy clara conciencia política. Una burguesía más modesta que la de nuestros días”…(En sus propias palabras)
Perdió muy niño a su madre y su padre se hizo cargo de él y de sus tres hermanas. Estudió los primeros años en los Hermanos Maristas y la Guerra Civil la pasó confinado en Segovia con su familia. Ya de regreso a Madrid, cuando apenas había cumplido los catorce años, muere su padre. Con dieciocho años se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, en donde coincide con Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa y su mujer, Josefina…En sus años universitarios, dirige el TEU (Teatro Experimental Universitario) junto a Florentino Trapero y Alfonso Sastre, representando incluso una de sus obras, “Mientras cae la lluvia”…A finales de los años cuarenta se matricula en la Escuela Oficial de Cine (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas entonces) y allí coincide con Carlos Saura, José Luis Borau y Mario Camus…Su pasión por el cine, el documental y la recién estrenada TV. lo comparte con su intensa actividad literaria, siendo en ambos campos un concienzudo trabajador, documentado investigador y exigente innovador empeñado en recupera el legado que nos dejaron nuestros clásicos.
Su producción literaria sobrepasa la veintena de títulos: novela, relato y ensayo, y juegos con el lenguaje poético; muchos de ellos alcanzaron los mejores premios literarios de la época. “Extramuros”, obtuvo el Nacional de Literatura en 1979, al año siguiente de su publicación.
Sus primeras obras se impregnan del espíritu literario de su grupo, la Generación del Medio Siglo, con la voluntad de reflejar la realidad española de la posguerra, marcada por una estética poética, y el conocimiento realista del mundo en el que vivían…
“Extramuros” llega ya en el periodo de madurez, labrado por un trabajo constante en el conocimiento del Lenguaje: su sencillez, su agilidad, los diálogos cortos y agudos, los silencios interiores y las descripciones precisas, detallistas y plásticas. Todas las aportaciones críticas apuntan a concederle el título de una obra única y excepcional.
Debí leerla entre 1985/86, y la recuerdo con interés pero sin acordarme de ella. En el silencio de esta “encerrona”, creo que su recuerdo perdurará…
“Extramuros” se sitúa históricamente en algún momento del reinado de Felipe II, aunque no hay fechas. El marco es una España que está asociada a la guerra bajo la protección de una religión cerrada e inculta, protectora y protegida por los nobles que castigan al pueblo para dar gloria al Rey que habita muy lejos…y una Justicia que delega en la delación y el silencio: la Santa Inquisición. En una ciudad sin nombre, en un lugar de la Castilla medieval y feudal, en un monasterio que se cae a pedazos, abandonado de su protector por años de sequías y epidemias, de hambre y de frío, un grupo de mujeres, hijas de familias pobres o empobrecidas, sobreviven sin apenas substancias que llevarse a la boca, y entregadas a la oración y la obediencia de una “priora” inculta y soberbia…y en donde dos mujeres jóvenes encuentran el amor…un amor ilimitado, sin fronteras, ni físicas, no sociales, si religiosas…un amor en el tormento y la tortura, en el silencio…un amor hasta la muerte.
La debilidad del hambre genera en una de ellas sueños místicos, y ayudada por su amiga y amante fingen un milagro: la aparición de llagas en las manos de la mística… La “santa”, la que va a cambiar sus vidas y la vida del convento, y la del pueblo que la ensalza y la sigue, y cree y espera de ella la salvación…pero llega el “poder”, la ambición del poder en la hija del protector y todo salta por los aires…La Santa Inquisición hace el resto. Tras un larguísimo silencio, en castigo, las conducen a regresar al monasterio, vacío ahora, para pedir perdón públicamente al pueblo. El orgullo se lo impide…y un día triste muere disfrazada de lo que no pudo ser, Su amiga, su amante, su esclava, esperará la muerte junto a ella.
Contada en primera persona, la belleza del lenguaje consigue que esta historia tan real y tan cruel, resulte hermosa, interesante, atemporal…Viva.
“Miserable de mí, polvo de nada, más infeliz que todas, abandonada, sola, sin otro amparo que su recuerdo y mi aflicción, recogidos por mí en el corazón, en el antigua desván de mi memora”… (pag. 93)
“Señor, en que duro destierro me tienes, con qué miserias me castigas en esta soledad hostil a que estoy condenada. Los días se suceden más allá de los muros de mi celda, en patios y pasillos, en la ciudad que un día atravesé poblada de jardines y alamedas. Aquí en cambio la luz apenas llega sino a través de esa ventana ruin más allá de la cual van y vienen pisadas, no sé si hacia el cadalso o la esperanza”…(pag.151)
¿NO SUENA A POESÍA?...

PEPA SIRVENT

miércoles, 6 de mayo de 2020



Muere por coronavirus Luis Sepúlveda


También el coronavirus nos ha arrebatado al escritor Luis Sepúlveda .Manifestó los primeros síntomas del COVID 19 en un festival literario que lo llevó a Oporto entre el 18 y el 23 de febrero. De regreso a Gijón, la ciudad que eligió para vivir en 1997 y en el que fundó su salón literario, Sepúlveda fue el primer enfermo en ingresar en un hospital de Asturias por el virus. Murió el pasado mes a los 71 años, después de luchar duramente contra la enfermedad.

Había nacido en Chile, en 1949. Tuvo una vida agitada y aventurera. Pasó por la clandestinidad cuando el golpe de Augusto Pinochet y fue apresado y sentenciado a cadena perpetua. La presión de las ONGs europeas le valieron un indulto que habría de llevarlo a Suecia. Sepúlveda se rebeló también contra ese destino y pasó los siguientes años por América Latina participando en causas que le parecían justas. En los años 80 se estableció en Alemania y aunque ya había empezado a escribir mucho antes fue en esa etapa, instalado en Hamburgo, cuando se consolidó su carrera como escritor y también como  activista de la causa medioambiental y se dedicó al activismo medioambiental.

“La literatura fue una nueva reinvención para Sepúlveda, una nueva vida a la que llegó con un equipaje, en el fondo muy clásico: literatura de aventuras de siempre, un poco de romanticismo político, buena mano para la crónica...” Después de Un viejo que leía novelas de amor, llegaron libros de investigación como Mundo del fin del mundo, un par de novelas negras por las que revoloteaba el espíritu del torero Juan Belmonte, Nombre de torero y El fin de la historia, libros de viajes, de relatos, guiones de cine...”

Pero Luis Sepúlveda viene unido a “Un viejo que leía novelas de amor” (1993), una obra que leímos en el club y que tan feliz ha hecho a muchos. Y es que el autor “Tenía algo de Antonio José Bolívar Proaño, el hombre que tras la muerte de su esposa, Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán  Otavalo, se fue selva adentro, al país de los shuar, los indios a los que algunos llaman jíbaros que "cazaban dantas, guatusas, capibaras, saínos, monos, aves y reptiles". Con ellos "aprendió a valerse de la cerbatana, silenciosa y efectiva en la caza, y de la lanza frente a los veloces peces".

Descubre que sabe leer, y gracias a un clérigo estas ansias por la lectura le aumentan. Con los libros quiere vencer la soledad y la vejez. Allí, con la ayuda de la maestra, descubre los distintos géneros. Ella  lo acoge en la escuela a cambio de que se ocupe de las tareas domésticas y la confección de un herbolario. El viejo se emociona al ver la Biblioteca y comienza su investigación. Pronto descarta la Geometría por incomprensible, los principios resultaban galimatías indescifrables. Los textos de Historia le parecen una gran mentira. Los de amor lacrimógeno, Eduardo D’Amicis y Corazón, le resultaron inverosímiles porque tanto sufrimiento es imposible. Así llega hasta El rosario de Florece Barclay, donde encuentra la mezcla perfecta de dolor y dicha. Queda fascinado. Ayudado por su lupa recién comprada se sumerge en los libros. La maestra le permite llevarse el libro. La lectura, a partir de entonces, le sirve como terapia contra la soledad, “dejando los pozos de la memoria abiertos para llenarlos con las dichas y las tormentas de amores más prolongados en el tiempo.”.

“Leía lentamente, juntando las sílabas, murmurándolas a media voz como si las paladeara, y al tener dominada la palabra entera la repetía de un viaje. Luego hacía lo mismo con la frase completa, y de esa manera se apropiaba de los sentimientos e ideas plasmados en las páginas. Cuando un pasaje le agradaba especialmente lo repetía muchas veces, todas las que estimara necesarias para descubrir cuán hermoso podía ser también el lenguaje humano”
En el fondo, Luis Sepúlveda se consideraba también un mapache, que significa Gente de la Tierra. Era un amante de la Naturaleza y lo muestra en todos sus escritos. Recuerdo  muy bien  haber trabajado con mis alumnos “Historia de una gaviota y del gato que le enseño a volar”, un título clásico en el currículo escolar de las últimas décadas. Lo escribió porque había prometido a sus hijos una historia sobre lo mal que gestionamos los humanos nuestro entorno, lesionando la naturaleza y lesionándonos a nosotros mismos. No solo es un libro para niños, también a los adultos puede estimular la imaginación y el ingenio a la vez que aprendemos a conocer mejor el mundo y, por lo tanto, a amarlo y cuidarlo con más inteligencia.

Y es que la naturaleza siempre ha tenido un lugar fundamental  en su obra, con trabajos como, además de los mencionados, 'Patagonia Express', 'Desencuentros', 'Diario de un killer sentimental' o 'Historia de un perro llamado Leal'.

El autor -según sus biógrafos-  siempre sonreía y nunca paraba de hablar. Las sobremesas con él – comentan-se alargaban porque enlazaba unas historias con otras de tal modo que, incluso comensales de mesas cercanas y camareros, se sentían atraídos por su gracia

El mundo de la cultura y la política de Chile ha llorado la muerte del escritor. "La vida de Luis Sepúlveda se apagó a causa del Covid-19 y su partida nos deja en silencio, tratando de asimilar la magnitud de esta pandemia y la enorme pérdida para las letras en Chile e Iberoamérica", dijo en Twitter la ministra chilena de las Culturas, Consuelo Valdés. Describió al autor como "novelista de obras sensibles, humanas y mágicas" y "creador de escenas de la naturaleza y personajes entrañables, como el gato Zorbas y la gaviota a la que le enseñó a volar".

Seguro que en tu cielo particular sigues sonriendo y enlazando historias aunque esas no las vayamos a disfrutar nosotros. Puede que, en tu camino, te hayas encontrado con AFORTUNADA, tu gaviota que seguirá volando solitaria cada vez más alto y también veras a ZORBAS  con las lágrimas que empañarán sus ojos  amarillos de gato grande, negro y gordo.

ISABEL

jueves, 23 de abril de 2020



DÍA DEL LIBRO 2020(EN CONFINAMIENTO)

Comentario de compañeros  al vídeo compartido en el Club , por whashap, en este día del libro 2020








¡CELEBRACIÓN!
Un día grande, una celebración sublime para recordar, para reflexionar,  para disfrutar, para soñar, para crear y para compartir. Día del Libro. Contemplar una imagen. Pensar. Sentir. Escribir.

El espacio es inmenso y el aire sofocante. Una persona anónima y escueta se enfrenta al reto de la vida apretada en enormes volúmenes inaccesibles… solo el más pequeño, el más próximo, el más cercano, permite abrir una puerta, la luz que proyecta desde el espacio exterior transforma la imagen de esa persona encerrada en un mundo cerrado y le indica el camino. UN MUNDO NUEVO. UN DÍA NUEVO. UN HOMBRE NUEVO.
PEPA SIRVENT



         Son muchas las imágenes que me gustan de ese vídeo por no   decir que todas me han dicho algo especial.


         Una muy sugerente es la del niño que va leyendo en un medio de          transporte. Todo lo que le rodea es gris, menos el globo lleno de    imágenes y colores que surgen de su mente desde lo que está leyendo, me parece una de las imágenes más bellas de lo que nos     aportan los libros: imaginación, nuevas ideas y pensamientos, todos los colores, en definitiva vida. Ideas también contempladas en el  libro convertido en regadera para nuestro cerebro..; en las   puertas que se abren a otras puestas, que nos dan paso de la    oscuridad a la luz, a la recarga de energía.


         Otra imagen profunda es la del preso al que mediante la lectura, van    disolviéndose las rayas de su traje, bella metáfora de cómo la  lectura abre nuestra mente a nuevas perspectivas y nos ayuda a abandonar lo que nos limitaba, nos abre nuevos horizontes (una  cerradura)


         Los niños arrobados escuchando atentos y circunspectos ante un buen narrador, reflejado en la figura de una persona mayor,seguramente más sabia que ellos??? Aunque también hay otro que lee por su cuenta...


  Y El niño encerrado en la botella, bonita imagen del confinamiento y las múltiples posibilidades que ofrece para la lectura.


         Y el iceberg ¿Qué se esconderá, en lo que ahora no veo o leo?...
         No sé, hay mil ideas que podría seguir añadiendo, pero es tanto y tan   bello todo lo que me espera aún por leer, de todo lo que me habéis   enviado para celebrar este día que si al final puedo, te añadiré algo  más. Quiero hacerme una carpeta con todo lo que más me ha  gustado.

         !!Feliz día del libro!!.

        
         Un abrazo, GLORIA


Dicen tanto las imágenes, son tan bellas que no hay palabras…es un atrevimiento.

La mujer entre las hojas del libro. Una mujer arropada entre las páginas de un libro, durmiendo con las palabras. Entra en el mundo de los sueños, el laberinto de la fantasía, la imaginación…La Lectura es la infusión de los sueños maravillosos.

El hombre, la jaula, los libros. Un hombre abre la jaula, la libertad. Como  los pájaros; los libros te hacen libre, volar al infinito, al mundo de la fantasía. Echemos a volar con los libros.

El niño, el libro y el mar. El niño ante el libro como el mar con su barquito… Se atreverá a navegar. Lanza tu barquito entre sus páginas y encontrarás aventuras, tesoros escondidos. Navega, cruza el mar de los libros, entra en el mar de la fantasía.


LOURDES GÓMEZ




jueves, 16 de abril de 2020


LA PESTE…¡EL CORONAVIRUS?...

Este texto de  PEPA bien podría titularse "EL DIARIO DE MI LUCHA CONTRA EL COVID-19"  Me ha recordado al "Diario del año de la peste " de Daniel Defoe. Os animo a todos los que creáis que podéis tratar cualquiera de los muchos aspectos que tiene la situación que vivimos, a que os asoméis a esta ventana que es nuestro BLOG y os expreséis como queráis o podáis.

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La peste, de Albert Camus la leímos en el Club en enero de 2019…y recuerdo que tanto su lectura como los comentarios dejaron en mi mente un silencioso poso de intemporalidad, de advenimiento…el final de la novela, que yo suelo olvidar con facilidad, se quedó prendido con firmeza en la carpeta de los recuerdos no olvidables…
Cuando llegó mi crisis, el final de la novela volvía irremisiblemente conforme iban subiendo los grados de la fiebre, y en los tiempos confusos del delirio, golpeaba mis recuerdos sin poder aclararlos…Una y otra vez, todos los días a la caída de la tarde…¿La peste?...¿El coronavirus?...Cuando mi cuerpo regresaba a un estado  de realidad, me faltaban las fuerzas…y así, durante varios días “la peste” me envolvía…
Busqué, casi a tientas, el final de la novela y lo copié despacio varias veces, rememorando aquellos castigos escolares en los que la maestra nos hacía copiar cientos de veces una falta ortográfica o una frase hecha para que ya no la olvidásemos en toda nuestra vida…porque lo que necesitaba en esa lucha entre el recuerdo y la realidad era precisamente que ambos – realidad y recuerdos - se quedasen grabados en mi mente para siempre, para no olvidarlo…

 “Concluye el Doctor Rieux, afirmando: hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.
Pero sabía que sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y sin duda debería seguirse haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres, que no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas, y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.
Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esa alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esa muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas,  en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.”

Estoy segura, yo le temía a ese resto olvidado de la peste que dormiría decenios en el ángulo de nuestras construcciones de vida a donde resultara impúdica la entrada de  ningún sistema de exterminio…Y mi aliento se sobrecogía ante cualquier predicción que nos ilustrara sobre venideras catástrofes, ya fueran la guerra biológica, la destrucción por efectos radioactivos, la devastación incontrolada del Planeta, o la silenciosa y  agresiva invasión de un virus…
Entretanto, nos íbamos construyendo un mundo cada día con mayor cantidad de necesidades innecesarias, en el que nos alejábamos pasivamente del desorden en el que se movía la obtención de todo lo que pudiese ser imperiosamente necesario para subsistir, desordenando con nuestros actos inconscientes el orden natural de todas la fuerzas indomables que sólo se rigen por la lógica y la precisión; dejándonos seducir por políticos y políticas vacías de contenido y servidos en envoltorios de promesas incumplibles de las que ellos se repartirían el mejor trozo del pastel envenenado…el abanico de  colores y siglas era tan variopinto como  extenso, pero todos recorrían el mismo camino y siempre que podían, arrojando toda su falsedad sobre el contrario, el enemigo, sin darse por enterados  que entre todos estaban repartiéndose y repartiendo su podredumbre, eso sí, revestida de utópicas promesas...me surgen del fondo de la memoria la incomprensible convicción con la que un amigo – en una tarde de vino y rosas -  cuando ya se  habían agotado algunos argumentarios carentes de base realista y faltos de toda convicción, dejó caer, como descubriéndonos el rostro de Dios, que él seguía luchando por alcanzar un “socialismo utópico”; es decir, si la fiebre no me ha trastocado el pensamiento, por “algo inexistente”, ¿ o qué es si no la utopia?...y así, punto y seguido.
Hasta que llegó el día en que sin que ya fuese posible callar, no la pasividad de los silencios, si no la vergonzosa ocultación de los hechos palpables, se dieron duras ordenes de aislamiento, de severo e indefinido encierro en nosotros mismos - cual gusano en su capullo – como exclusiva formula capaz de detener la extensión veloz e imparable del contagio…Y ahí seguimos, encerrados…
Afirma el Dtor. Rieux casi al final de su crónica, que “Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Sí. Rotundamente. Y la realidad con la que los hombres, el pueblo, los pueblos, han dado respuesta, lo confirma: aislamiento, autocontrol, obediencia, respeto, comprensión, interés, compromiso,   solidaridad, generosidad, conformidad, adaptación, celo, diligencia, prestancia,  asepsia, precaución, ingenio, humor,  estimulación, adaptación, sonrisas, emoción… también dolor, soledad, dudas,  desconocimiento, ausencias, extrañamiento, vacío inseguridad, desconcierto, y lágrimas…todas las que lloraremos por los que se han ido en soledad y por los que se han quedado solos, pero también las incontenibles por cada vida recuperada, por la fuerza y la firmeza con la que tantos miles de mujeres y hombres se afanan incansables en retenerlas, exponiendo sus propias vidas y alejándose de los suyos para no exponerlos, transmitiendo serenidad y apoyo, pidiendo comprensión con una sonrisa, transmitiendo paciencia mientras se mueven a contrarreloj, ignorando las carencias que les proporcionan seguridad, vigilantes sin descanso, seguros de su compromiso…hermosas lágrimas de emoción confundidas cada tarde con los aplausos, que también por miles desde ventanas y balcones, les lleva el viento…
Y todo ello,No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y sin duda debería seguirse haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres, que no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas, y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.”
La peste, o el coronavirus…
¿Qué más da?...
¿Nos enseñarán algo?...
¿Aprenderemos algo?...

PEPA SIRVENT
  

“Érase una vez… una pandemia”: pestes, plagas y otras calamidades en la literatura.


“TODO ESTÁ EN LOS LIBROS”. También lo que nos está pasando; esta terrible pandemia que desorientados y agobiados nos hace no ver el final a corto plazo. En la angustia que, como todos, soporto, recordé un libro que leí hace tanto tiempo como para constatar que ahora soy incapaz de leerlo en el formato bolsillo en el que está editado Me refiero a EL DECAMERÓN DE BOCCACCIO. Me asombró el paralelismo con nuestro momento  lo que expresa así en la introducción: “En 1348, la peste invadió a Florencia, la más hermosa de las ciudades de Italia. Algunos años antes se había dejado sentir esa plaga en diversas comarcas de oriente, causando numerosísimas víctimas. Sus estragos se extendieron hasta una parte de occidente, de donde, sin duda en castigo de nuestras iniquidades, cayó sobre mi ciudad querida
Os traigo este breve estudio sobre calamidades, similares a la actual, a lo largo de la Historia de la Humanidad y que se reflejan en la Literatura. (Está tomado de www.infobae.com-america-mundo)
 “ENLIL, dios acadio de los cielos y la tierra, se cansó de soportar el ruido que ocasionaban los seres humanos recién creados, intentó exterminarlos mediante una peste. Lo narra el Poema de Atrahasis, que fue escrito hace más de 3.700 años y que inaugura así una relación entre literatura y pandemia que se ha mantenido estrecha, ininterrumpida y fértil hasta nuestros días.
Casi ninguna época de la historia se ha librado de su plaga y cada civilización la ha reflejado en sus obras literarias a través del filtro de sus propias creencias, sus miedos y sus obsesiones
LA IRA DE LOS DIOSES
Para las culturas primitivas, toda peste era el castigo de la divinidad a los pecados individuales o colectivosEn los libros más tempranos del Antiguo Testamento –hacia el siglo VIII a.C. – un cruel Yahvé no vacila en lanzar sus plagas contra egipcios e israelitas.
El Apolo de la Ilíada –puesta por escrito por esa misma época, aunque de tradición oral anterior– venga el rapto de Criseida extendiendo la peste con sus flechas en el campamento de los griegos“(…) y sin pausa ardían densas las piras de cadáveres”
Todavía SÓFOCLES nos presenta una Tebas asolada por la epidemia que había motivado su rey Edipo, sin saberlo él, con un viejo crimen: “Un dios portador de fuego se ha lanzado sobre nosotros y atormenta la ciudad la peste, el peor de los enemigos”.
EL ENFOQUE CIENTÍFICO
Pero bajo esa Tebas mítica Sófocles estaba aludiendo en realidad a la Atenas de su propio tiempo, que desde el 430 a.C. estaba siendo diezmada por una terrible epidemia. Se ha discutido ampliamente sobre su posible etiología, pero ahora parece identificarse con la fiebre tifoidea, la Salmonella Typhi.
TUCÍDIDES narró en su Historia de la Guerra del Peloponeso los estragos de esa enfermedad, que él mismo contrajo y que acabó con la vida del más ilustre de los atenienses, PERICLES. Sin embargo, el suyo es por primera vez una relato de base científica –pretende, siguiendo la doctrina de Hipócrates, describir detalladamente los síntomas de modo que “en el caso de que un día sobreviniera de nuevo, se estaría en las mejores condiciones para no errar en el diagnóstico”–, e incorpora elementos de interpretación psicológica y social.
“La epidemia acarreó en la ciudad una mayor inmoralidad (…) Ningún temor de los dioses ni ley humana los detenía; de una parte juzgaban que daba lo mismo honrar o no honrar a los dioses, dado que veían que todo el mundo moría igualmente, y, en cuanto a sus culpas, nadie esperaba vivir hasta el momento de celebrarse el juicio y recibir su merecido; pendía sobre sus cabezas una condena mucho más grave que ya había sido pronunciada, y antes de que les cayera encima era natural que disfrutaran un poco de la vida”.
De esa misma peste de Atenas hará un relato truculento el poeta romano TITO LUCRECIO CARO en el último libro de su poema –probablemente incompleto– Sobre la naturaleza de las cosas.
LA PESTE ANTONINA
Roma iba a padecer también sus propias pandemias, que recogieron puntualmente sus escritores. Si el gran VIRGILIO inventó en sus Geórgicas una epidemia del ganado, la “peste Antonina” –una viruela, a lo que parece– fue terriblemente real. A pesar de los desvelos del mismísimo Galeno, causó según el historiador CASIO DIÓN más de dos mil muertes diarias en la ciudad, entre las que se incluiría la del emperador Lucio Vero en el año 169.
LA PLAGA DE JUSTINIANO, AZOTE DE BIZANCIO
El imperio bizantino, por su parte, padeció durante dos siglos la letal “plaga de Justiniano”, de la que da cuenta PROCOPIO DE CESAREA en su Historia de las guerras persas:
“Incluso aquellos que con anterioridad disfrutaban entregándose a acciones viles y perversas, desterraron de su vida diaria todo delito para practicar escrupulosamente la piedad”.
EL DECAMERÓN Y LOS CUENTOS DE CANTERBURY
Se trataría en este caso de la peste bubónica. La misma que reaparecería en la Europa del siglo XIV y que serviría de telón de fondo a una de las grandes novelas de esta época. BOCCACCIO utiliza el aislamiento durante diez días –de donde el título Decamerón– de diez jóvenes en una villa a las afueras de Florencia como marco narrativo para hilvanar cien relatos breves que alternan temáticas diversas con un predominio de lo amoroso y del culto a la inteligencia.
Poco después, siguiendo su modelo y en un Londres recurrentemente afectado por la epidemia, GEOFFREY CHAUCER escribirá sus Cuentos de Canterbury.
En 1487, SANDRO BOTTICELLI ilustró el Decamerón con cuatro tablas dedicadas a la historia de Nastagio degli Onesti. Esta tabla, la primera, y otras dos se exponen en el Museo del Prado
DE LO APOCALÍPTICO A LO ALEGÓRICO
En la literatura moderna y contemporánea, la temática generará una multitud de obras que irán desde lo apocalíptico hasta lo alegórico, con particular énfasis en el tratamiento de la repercusión psicológica y social de las pandemias, ya sean reales, como la tuberculosis o el SIDA, ya imaginadas.
Si bien resulta imposible llevar a cabo aquí un catálogo exhaustivo de esos títulos –algunos de ellos, por cierto, francamente prescindibles desde el punto de vista de sus méritos literarios–, no podrían faltar en él ni el Diario del año de la peste de DANIEL DEFOE, ni la Historia de la columna infame de ALESSANDRO MANZONI, ni El último hombre en la tierra de Mary Godwin (MARY SHELLEY), ni La máscara de la muerte roja de EDGAR ALLAN POEni La muerte en Venecia de THOMAS MANN, ni Nemesis de PHILIP ROTH, NI El amor en los tiempos del cólera, de GARCÍA MÁRQUEZ.
LOS MEJORES VALORES DEL SER HUMANO
Pero si una obra merece destacarse entre todas, esa es, desde luego, La peste de ALBERT CAMUS, donde la epidemia en Orán es a la vez trasunto de la expansión del nazismo y ocasión para la reflexión existencialista.
Por encima del horror, de la angustia y de la tentación de salvación individual que cualquier peste provoca, Camus impone los mejores valores del ser humano, a saber, la capacidad de reconocimiento en el otro, la solidaridad y la dignidad. En palabras del doctor Rieux, el héroe común de la obra: “Es una idea que puede hacer reír, pero la única manera de luchar contra la peste es la honestidad”.
QUIZÁS LA LECCIÓN MÁS RECOMENDABLE PARA ESTOS DÍAS Y PARA LOS QUE HAN DE VENIR.
(Está tomado de www.infobae.com-america-mundo)