martes, 13 de octubre de 2020

 

Louise Glück, Nobel de Literatura 2020

El PAIS-Cultura-8/10/2020- 


 “Por su inconfundible voz poética, que, con una belleza austera, convierte en universal la existencia individual”.

 Con estas razones —y ante una audiencia de periodistas debidamente separados y protegidos con mascarillas— la Academia Sueca ha concedido hoy jueves el Premio Nobel de Literatura a la poeta neoyorquina Louise Glück, de 77 años. Es, junto a Olga Tokarczuk, Svetlana Alexiévich y Alice Munro, la cuarta mujer en recibir este galardón. Louise Glück : traición, mortalidad y amor

Los argumentos de los jurados suelen manejar frases de repertorio sobre la tradición y la vanguardia, lo global y lo local, pero esta vez el Comité Nobel ha dado en el clavo. La austeridad y la autobiografía son los rasgos fundamentales de una autora que ha publicado 12 libros de poemas, la mitad de los cuales han sido publicados en España por la editorial Pre-Textos

En unas declaraciones recogidas en la web del Nobel, la escritora recordaba su impresión al recibir la noticia: “Lo primero que pensé fue: ‘Me voy a quedar sin amigos’. Porque muchos son escritores”, bromeó. Luego añadió que era un gran honor, aunque hay otros premiados a los que no admira. Más tarde pensó en los que sí y, finalmente, concluyó que podrá pagar la casa que quiere comprarse en Vermont. Pero, sobre todo, dijo, le preocupa preservar su vida y su rutina con la gente a la que quiere.

Profesora en la Universidad de Yale y Poeta Laureada de los Estados Unidos en 2003, Louise Glück atesora todos los premios posibles en su país: del Pulitzer por El iris salvaje (1992) al National Book Award por Faithful and Virtuous Night (2014). En febrero pasado, además, ya fue galardonada en Estocolmo con el Premio Tranströmer, promovido en memoria del último Nobel sueco, fallecido en 2015.

“Me he convertido en una anciana. / He acogido con agrado la oscuridad / que tanto temía”, dicen unos versos de Vita Nova (1999). La vejez está siendo benévola con Glück, algo que no puede decirse de su juventud, marcada por el enfrentamiento con su madre, desgarro que dio lugar a algunos de sus poemas más emocionantes y lúcidos. Nieta de judíos húngaros emigrados a Estados Unidos, la nueva Nobel se crio en una casa de Long Island en la que aprendía mitología griega y leía episodios de la Biblia (su hijo se llama Noé) mientras fabricaba a mano los libros que ella misma escribía e ilustraba. “Siempre supe que quería escribir”, declaró en una entrevista en 2012, el año en que se publicó su poesía reunida. “Hubo un momento en que quise ser actriz. Luego me di cuenta de que, en el fondo, lo que quería es que me aplaudieran. Tenía buena memoria, pero carecía del don de actuar. Era una actriz de madera”.

Selección de la poesía de Glück

Para Glück la escritura es una “venganza contra las circunstancias”. En sus primeros años, concretamente contra el acoso escolar y el asfixiante dominio materno. Sin embargo, antes que la escritura, su venganza tuvo una forma menos amable: la anorexia. “Necesitaba quitarme a mi madre de encima”, afirmaba en la misma entrevista. “También sentir que mi cuerpo era distinto al de los demás. Durante un tiempo me pareció una estrategia maravillosa: me convertiría en un alma pura, liberada de las limitaciones de la carne. El problema es que te mueres, y yo no tenía impulsos autodestructivos. Estaba intentando crear mi propio yo”.

Si el mundo grecolatino la ayudó a encontrar imágenes universales para sus sentimientos, el psicoanálisis le enseñó a pensar y a encontrar el yo que tanto necesitaba. El trauma, el desencanto, el desamor y la desilusión son los grandes motores de una obra sencilla y clara que no prescinde del sentido del humor.

A pesar de que sus versos tienen en muchas ocasiones un hilo narrativo, Louise Glück, que también ha cultivado el ensayo, nunca ha querido escribir ficción. “Cuando quiero ser feliz leo una novela”, suele decir consciente del fondo oscuro que atribuye, por luminosa que resulte, a la poesía. “Leer ficción es como cocinar: lo hago por placer”.

La comparación entre la ficción y la cocina no es casual. Después de abandonar la Universidad de Columbia sin licenciarse, trabajar como secretaria, publicar su primer libro —Firstborn (1968)— y divorciarse, la escritora comenzó a dar clases en el Goodard College de Vermont. Así conoció a su segundo marido, del que también terminaría separándose pero con el que fundaría el New England Culinary Institute, un centro para la formación de cocineros.

Fue en 1980, la década en la que Glück daría con la inconfundible voz que le ha valido el galardón más prestigioso de las letras universales. En 1985 ganó el premio de la Crítica con El triunfo de Aquiles y cinco años más tarde publicó Ararat, muy celebrado a posteriori pero cuya recepción la autora recuerda con una frase rotunda: ni una sola reseña. En 1992 se llevó el Pulitzer con El iris salvaje, 1996 sería el año Praderas —que tiene algo de Odisea homérica de andar por casa— y en 1999 cerró dos décadas prodigiosas con Vita Nova. En medio recopiló sus ensayos en un volumen llamado Pruebas y teorías que parte de una confesión: la experiencia fundamental de alguien que escribe es “la impotencia”.

. Los atentados del 11-S dieron lugar a un libro de un solo poema —October (2004) —, al que siguió, en 2006, Averno, en el que vuelve a aparecer otro mito clásico: Perséfone, la reina de los muertosUna vida de pueblo (2009) —publicado en castellano por Pre-Textos en mayo pasado— y Faithful and Virtuous Night (2014) cierran por ahora una obra escrita, como dice su autora, contra el dolor y contra la pérdida: “Si consigues hacer algo con ellos, nunca volverán a vencerte”. En el primer verso de su libro más famoso, El iris salvaje, lo dice así: “Al final del sufrimiento / me esperaba una puerta. / Escúchame: a eso que tú llamas muerte / yo lo recuerdo”. Hoy, también al final, le esperaba la puerta del premio Nobel.

 

jueves, 3 de septiembre de 2020


           EL INFINITO EN UN JUNCO.Irene Vallejo (1979)

           La invención de los libros en el mundo antiguo

“Los libros nos ayudan a sobrevivir en las grandes catástrofes y en las pequeñas tragedias de nuestra vida”  






Este libro no pudo caer en mis manos en mejor momento. Eran días de confinamiento  por pandemia. Agradezco a Irene Vallejo que la lectura me absorbiera de tal modo que impidiera que, en esos largos y tristes días, se hiciera presente, con más frecuencia, ese enemigo silencioso llamado melancolía.

Urge decir que la autora es una enamorada de los clásicos griegos y romanos y todo el desarrollo de la obra parte del conocimiento y amor por ese mundo. A la pregunta por los libros que más le han influido en su vida responde:

 “El primero de todos sería clarísimamente La Odisea. Me la empezó a contar mi padre por las noches antes de dormir a consecuencia de unos dibujos que había entonces de Ulises galáctico. Ahí empezó todo. Me deslumbraron todas las mitologías, me convertí en una mitómana absoluta y sin remedio. De la infancia recuerdo la mitología y los tebeos, era una lectora compulsiva

El propio título ya es una llamada de atención pero es el subtítulo el que condensa el contenido. Así, el libro se presenta como una historia de los libros, centrándose en la época helenística y romana pero se remonta a épocas anteriores y posteriores. Y en este inmenso bosque, que supone este objetivo, desarrolla varias líneas:

* LA HISTORIA DE LOS SOPORTES DE LA ESCRITURA.

 Asistimos al cambio, lento a lo largo de los siglos, de los soportes: desde las tablillas de barro mesopotámicas a los papiros egipcios, los pergaminos griegos, o los primeros libros, tal y como los conocemos ahora,-códices- inventados por los romanos... hasta los soportes digitales actuales.

En este aspecto, el texto es un canto de amor al libro como instrumento

* LOS DISTINTOS USOS, A LO LARGO DE LA HISTORIA, DE ESCRIBIR Y LEER.

El libro también trata de la aparición de la escritura y de la literatura escrita pero, sin olvidar su indispensable fundamento:

 LA NARRACIÓN ORAL. Durante  los largos siglos de la oralidad,  los poemas se recitaban en público perpetuando la costumbre heredada de las tribus nómadas. El mundo de las “aladas palabras” como las denomina Homero, es como un gran iceberg sumergido casi por completo en el olvido, aunque ahí están la Ilíada y la Odisea-puntas de ese iceberg- como enciclopedias que recopilan parte del saber popular heredado.

"Somos los únicos animales que fabulan, que ahuyentan la oscuridad con cuentos, que gracias a los relatos aprenden a convivir con el caos, que avivan los rescoldos de las hogueras con el aire de sus palabras, que recorren largas distancias para llevar sus historias a los extraños. Y cuando compartimos los mismos relatos, dejamos de ser extraños."

* LOS ESPACIOS EN QUE SE EJERCÍAN ESAS CAPACIDADES: bibliotecas, librerías, salas de copistas, escuelas…

Reserva un papel importante a los espacios  que han ocupado los libros y las personas ligadas a ellos. Es un homenaje a todos los que, a pesar de las amenazas y peligros de todo tipo- guerras, incendios, inundaciones, saqueos,…a lo largo de los siglos-han jugado un importante papel en la difusión y preservación del libro.

“Las librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida”

La biblioteca de Alejandría, ocupa un lugar destacado en el texto porque la autora la considera el punto de partida del intento de proteger los libros de la destrucción. Sueño de Alejandro Magno- que quiso tener una biblioteca a la altura de su ambición -  materializado por la dinastía de los Ptolomeos. Se propuso reunir todos los libros existentes. ”De hecho incluyó las obras más importantes de otras lenguas, traducidas al griego… La biblioteca hizo realidad la  mejor parte del sueño de Alejandro: su universalidad, su afán de conocimiento, su inusual deseo de fusión”

Los bibliotecarios, esos guardianes de las palabras, tienen su primer representante, al que presta una atención especial Irene, en Calímaco de Cirene, el bibliotecario de Alejandría que en el siglo III a. C. estableció un sistema clasificatorio que se ha mantenido, en lo esencial, hasta nuestra época.

También están presentes los libreros, tanto de Grecia, como de Roma, los coleccionistas, los lectores que acudían a las bibliotecas de Atenas o Roma.

* Y, sobre todo, LAS PERSONAS QUE EJECUTABAN ESAS ACTIVIDADES: escritores, lectores, libreros, bibliotecarios, maestros, traductores, impresores, copistas… Este texto es un reconocimiento a tantas personas, muchas anónimas, que han hecho que hayan llegado hasta nosotros las mejores ideas de la Humanidad. No olvida a los que podríamos llamar actores secundarios: esclavos al servicio de los poderosos, viajeros, aventureros, monjas o monjes que jugaron un papel fundamental en la evolución del libro y en su permanencia frente a “las tormentas del tiempo” .Sin el esfuerzo que muchos han hecho, “las mejores cosas de nuestro siglo se habrían esfumado en el olvido”:

Imposible hacer referencia a todos los escritores  que van apareciendo en el texto, comenzando por  Homero  y siguiendo con Tucidides, Herodoto, Virgilio, Ovidio, Marcial… Herodoto  “un modelo para el contexto actual. Tenía un temperamento especial. En un mundo polarizado, era capaz de mirar al extranjero con un respeto absoluto. De hecho, incluía en ese respeto a los persas, enemigos de los griegos”.

 Reserva un hueco especial a su paisano Quintiliano de quien algunos todavía recordamos que “la finalidad de la pedagogía es dejar que los estudiantes encuentren por si mismos las respuestas y hagan superfluo al maestro

Hace un buen repaso de muchos de los autores clásicos. Me ha gustado, por no ser habitual, la relación que establece con ellos, los trata como colegas, los desmitifica  y los hace cercanos.

El libro está plagado de referencias a otros autores  incluso con citas textuales. Así el texto se convierte en un sugestivo paseo por la literatura y la historia de los libros y la escritura.

Las tejedoras de historias. No puedo dejar de hacer referencia a este capítulo, delicioso para mí. En él se engarzan historias, biografías insólitas de mujeres creadoras, a pesar de las innumerables barreras impuestas a su sexo. Hace una relación de nombres de mujeres borradas de la literatura.

Nos recuerda que la primera persona de quien se tiene constancia como  autora de un texto fue una mujer: Enheduanna - sacerdotisa y princesa acadia-, y la poetisa Safo de Lesbos. La única mujer que entra en el canon literario. También reseña otras mujeres notables de la Antigüedad, aunque no fueran escritoras, en sentido estricto, como Aspasia e Hipatia.

GENERO LITERARIO

Es un ensayo, pero no al uso. La propia autora dice haberlo elegido porque  admite flexibilidad y holgura. Ciertamente ella aprovecha esas características del género a la perfección. Pasa de cronista de la historia a narradora de increíbles viajes en determinados episodios y en otros momentos nos lleva hasta lo más personal de ella misma narrando episodios autobiográficos- Nos dice, por ejemplo, como sembró en sí misma la idea de escribir el libro cuando hojeaba un pergamino de Petrarca:

 "Me impresionó la belleza y la regularidad de la escritura trazada por una mano experta. Vi los rastros del tiempo, esas páginas salpicadas de manchas amarillentas como las manos pecosas  de mi abuelo. Tal vez el impulso de escribir este ensayo nació entonces, al calor de aquel libro de Petrarca que susurraba como una suave hoguera". 

Es un libro de investigación  con una riquísima información, pero La  autora no se dirige a los eruditos. El destinatario somos los  lectores con ganas de saber, de conocer y disfrutar de la aventura del libro como instrumento. Suscribo lo que expresa un comentarista: “Me ha impresionado leer un texto tan bien documentado, tan profuso, tan lleno de datos e información pero, al mismo tiempo, un texto escrito de manera ágil”

ESTRUCTURA DE LA OBRA. Me llamó la atención que no siguiera un orden cronológico. Según la propia autora: “Es un desorden ordenado con saltos y meandros pero sin dejar que nunca se desborde el río”  Alguien la ha definido como una “acróbata de la narración”

Va estableciendo, a lo largo de toda la obra, conexiones entre el pasado y el presente y al tiempo, en varios textos, trata de reflexionar sobre acontecimientos actuales a la luz de otros pretéritos. La misma autora nos invita a no perder de vista el pasado: “Hay una continua corriente entre el pasado y el presente, el pasado está constantemente transformando el futuro.”, en muchos episodios, nos lleva a mirarnos en el espejo del pasado.

Como ya ha comentado algún crítico: “Es una obra Matrioska” en la que el lector se desenvuelve bien  gracias a la agilidad narrativa de la autora. Yo prefiero considerarla un cuento de cuentos, y representarme a la autora como una Sherezade que uniendo una historia con otra te tiene absorta en su narración. Esto es así gracias a la soltura con que hilvana el relato en su totalidad. Me ha parecido, a veces, según iba leyendo, que escuchaba a un narrador popular.

Es un libro desbordante, rompe molde en todos los sentidos. Consta de 449 páginas y está editado por SIRUELA en 2019. Espero no haberlo empobrecido con mi reseña. De todos modos os animo a leerlo

 I. Gª FERNÁN

lunes, 20 de julio de 2020


ADIÓS A JUAN MARSÉ

Ofrecemos aquí una síntesis de lo publicado por EL PAÍS sobre el autor que se nos acaba de ir.

 El novelista ha fallecido este domingo en Barcelona a los 87 años, pero su legado literario es uno de los más destacados de la España del siglo XX con sus historias sobre una sociedad en evolución desde el tardofranquismo a la democracia.

Estos son algunos de los fragmentos de las entrevistas que el autor catalán concedió a lo largo de su carrera:

“Me hice escritor porque tengo un desajuste con la realidad que me rodea, mi país, mi ciudad, mi época… Eso me lleva a encontrar en la literatura un mundo de experiencias que no he tenido, pero que he soñado”, explicaba Juan Marsé en 2008 al recoger el Premio Cervantes

 “Como me aburría mucho en la mili, escribía un montón de cartas”, explica Marsé en el programa `Imprescindibles’ de TVE que dedicaron a su carrera, que se emitió el 6 de marzo de 2015. Precisamente, de unas cartas que se escribió con una chica con la que mantuvo una relación (en las que recuerda momentos vividos con ella en su casa y en el barrio) nació su primera novela Encerrados con un solo juguete (1960).

En 1959, Marsé se mudó a París. Allí estuvo viviendo hasta 1962 y trabajó de traductor y profesor de español. “Hice una vida en París que muy poco tiene que ver con esa idea que tiene la gente del escritor en París o del intelectual en París”, confesó Marsé en una entrevista emitida en 1979 en el programa ‘Encuentros con las letras’ en TVE. Una época en la que el novelista catalán confiesa que fue incapaz de escribir nada, aunque allí se le ocurrió el título de Últimas tardes con Teresa, una de sus novelas más populares que se publicaría un par de años después de su regreso a Barcelona.

Últimas tardes con Teresa se publicó en 1966 y se ha convertido en una de las obras más conocidas de Marsé. En 1984, Gonzalo Herralde llevó al cine la novela con la ayuda del escritor catalán. Ese mismo año, con motivo del estreno de la película, Marsé explicó la historia de Pijoaparte, el protagonista de la novela, en una entrevista al programa Informe Semanal en TVE: “Es una persona que intenta abrirse camino en una sociedad, en un medio cultural que le es completamente ajeno por la lengua, por las costumbres sencillamente”.

“La única verdad o autenticidad de una obra literaria está en la obra, es decir, en la capacidad de ser convincente en el sentido de creíble”, explicaba Marsé en una entrevista en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en febrero de 2012. Para el autor catalán la novela era “el arte más libre que existe probablemente”, y la única norma para él era que el relato fuera verosímil para el lector.

En 2005, el escritor abrió las puertas de la biblioteca de su casa al programa ‘Estravagario’: “Tengo la biblioteca completamente desorganizada, no me ha dado tiempo. Debería incluso hacer una limpieza de libros”. Unos libros que, como explica en esa entrevista, en muchas ocasiones terminaba donando a la biblioteca barcelonesa que lleva su nombre en el barrio de El Carmel. “En realidad los libros no están para estar ahí parados donde los ves. No acaba de gustarme eso de los libros ahí parados”, explicaba el autor catalán para quien los libros existían para ser “leídos, usados e incluso anotados”.

BIBLIOGRAFÍA  ESENCIAL DEL AUTOR.
Encerrados con un solo juguete (1960, Seix Barral)
Últimas tardes con Teresa (1966 Seix Barral), Premio Biblioteca Breve.
La oscura historia de la prima Montse (1970, Seix Barral).
Si te dicen que caí (1973, Novaro), Premio México de Novela.
La muchacha de las bragas de oro (1978, Planeta), Premio Planeta.
Un día volveré (1982 Plaza & Janés).
El amante bilingüe (1990, Planeta), Premio Ateneo de Sevilla.
Rabos de lagartija (2000, Plaza & Janés), Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa.
Canciones de amor en Lolita’s Club (2005, Lumen).
Caligrafía de los sueños (2011, Lumen).




jueves, 18 de junio de 2020

LITERATURA TAMBIÉN EN EL CONFINAMIENTO


Ahora que tenemos tiempo de sobra para leer y para escribir…y que afortunadamente  nuestra mente no está recluida, ni encerrada, ni aislada…los miembros de nuestro club comparten sus lecturas, en tiempo de confinamiento con quien se acerque a este blog. Nos servirán, como material básico, para nuestros futuros encuentros físicos en la Biblioteca. ¡Cuánto podremos expresar de lo que estamos viviendo…!Y todo convertido en literatura: poemas, expresión de vivencias personales,  diarios de esta pandemia… y hasta cuentos de alguna abuela a sus nietas para que este hueco sentimental no haga mella en este amor único de nietos y abuelos. Animaos todos. Eso sí , no seáis muy extensos.

domingo, 7 de junio de 2020


EL CONFINAMIENTO  DE  
ANA FRANK
Últimamente se han colado en nuestro vocabulario, con demasiada frecuencia, palabras y frases repetidas hasta la saciedad: Confinamiento, desconfinamiento, escalada, desescalada, volver a la normalidad, la nueva normalidad, ya nada será como antes…

Nos dijeron hace casi tres meses “Quédate en casa” y no nos podíamos hacer a la idea de lo que nos estaba pasando pero  nos fuimos adaptando a esta situación inédita.
Creo que cada uno vive su encierro como puede, según el propio microcosmos que es cada individuo. Todos los estados de ánimo son posibles: desde el hastío y aburrimiento, a la creatividad y solidaridad. Pero en general, hay que reconocer, que  lo vivimos con bastantes comodidades. Podemos salir a la calle aunque sea con limitaciones. Contamos con medios de comunicación generalizados: periódicos, radio, televisión, móviles que nos permiten  contactos mediante  los que buscamos afectos, más que nunca, e incluso  más allá de lo habitual, interesándonos de cómo otros  sobrellevan el momento.
Es cierto que muchos de nosotros hemos estado en un carrusel de emociones: hemos pasado miedo, algunos mucho- porque han sufrido esta terrible enfermedad- hemos llorado por los que se han ido, no hemos podido expresar, como estamos habituados, nuestros afectos más profundos, quizás la depresión haya acompañado a más de uno… y seguimos anhelando lo que hemos perdido en estos meses. Nos lamentamos con expresiones como: “Nos han robado la  primavera, los abrazos, las reuniones familiares…
Aunque ya se ve la luz al final del túnel en el que aún estamos, noto desazón como si se quisiéramos quemar las etapas que quedan.
Y haciéndome estas consideraciones estaba yo, cuando volví los ojos a  un libro que lleva años en mi biblioteca:
EL DIARIO DE ANA FRANK
No pretendo resumir esta obra  porque creo que es sobradamente conocida. Me voy a centrar en hacer una aproximación, necesariamente superficial, de cómo vivió el confinamiento su protagonista.

Ana Tuvo que soportar un encierro de dos años junto a sus padres, su hermana Margot y cuatro personas más de otra familia.
Se trasladaron a su escondite  andando, sin maletas, para no llamar la atención, con todos los vestidos puestos que podían. Algunos amigos les daban lo necesario para subsistir accediendo a su escondite a través de una entrada oculta detrás de una estantería
De familia judía, fueron de Alemania a  Ámsterdam huyendo de la persecución de Hitler. Allí, después de un tiempo, también se pusieron mal las cosas para los judíos. Así que  tuvieron que esconderse prácticamente en un zulo. En él permanecieron desde el 14 de junio de 1942 al 4 de agosto de 1944 en que fueron trasladados al campo de concentración Auschwitz. Ana acabó sus días en Bergen-Belsen Allí moriría de tifus, precisamente una enfermedad infecciosa, tenía 15 años. Le tocó experimentar, tan joven, la barbarie nazi.
El suyo fue un terrible confinamiento. Tuvo que recomponer su vida. Se agarró, como  nos ha ocurrido a muchos en este Covid-19, a los libros. "Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan para quienes vivimos encerrados", escribió en su cuaderno
Su padre le había regalado un diario poco antes de este encierro al que bautiza como "Kitty" y que, según ella misma, a partir de entonces, sería   su mejor amiga.
En él, comienza a escribir todo lo que le ocurre a ella y a su familia así como sus pensamientos. Como siempre había soñado con ser escritora, comienza a redactar cuentos y citas que copia de los libros que lee. De esta forma, la escritura se convierte en la principal aliada de Ana. Pero tiene dudas al respecto:
 
“Más adelante, ni yo ni nadie va a estar interesado en leer las reflexiones de una niña de 13 años. ¡No importa! Quiero escribir”

Ella denominó a su cuaderno: “La casa de atrás” luego ha pasado  a la posterioridad como “El diario de Ana Frank”  dejando, sin saberlo, un inmenso legado a la Humanidad. El libro fue editado en 1947
El Diario es una obra que describe el paso de una joven de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la madurez en unas circunstancias extremas.
“Anhelo montar en bici, ver gente, sentirme libre”, escribió tras dos años de encierro, tenía 15 años. Obviamente nuestro encierro por el Covid-19 está a mucha distancia de lo que Ana Frank vivió. Cuando ella hablaba de que estaba “rodeada de peligros y oscuridad” se refería a algo mucho más siniestro y atroz que el covid-19. Nuestra desescalada será camino de una libertad aunque con precauciones.  Su desconfinamiento fue por la Gestapo y para terminar como todos sabemos.
Nuestro encierro, también ha dado cabida a la soledad, tan temida, necesaria y querida, incluso, por algunos. Esos momentos en que  eres sólo tú y tu esencia pueden ser una puerta abierta para que dejes de mirar al exterior, lleno de estímulos y navegues por tu interior. Un ejercicio de autoconocimiento imprescindible en el desarrollo personal.
Ana Frank aprovechó el micro entorno que le rodeaba para hacer una revisión de su vida mostrando una gran capacidad  de introspección, impropia de su edad, dando como resultado una mejora personal, dejando atrás un yo adulterado por el siempre condicionante mundo exterior.
Así se expresa en los días finales del Diario: “Cuando me pongo a pensar en la vida que llevaba en 1942, todo me parece tan irreal. Esa vida de gloria la vivía una Ana Frank muy distinta de la Ana que aquí se ha vuelto tan juiciosa. Una vida de gloria, eso es lo que era. Un admirador en cada esquina, una veintena de amigas y conocidas, la favorita de la mayoría de los profesores, consentida por papá y mamá, muchas golosinas, dinero suficiente… Veo a esa Ana Frank como a una niña graciosa, divertida, pero superficial, que no tiene nada que ver conmigo … Ahora examino mi propia vida y me doy cuenta de que al menos una fase ha concluido irreversiblemente: la edad escolar, tan libre de preocupaciones y problemas, que nunca volverá. Ya ni siquiera la echo en falta: la he superado. Ya no puedo hacer solamente tonterías; una pequeña parte en mí siempre conserva su seriedad”
¿Saldremos los del Covi19 fortalecidos en lo mejor de nosotros mismos cuando acabe la desescalada?
No fue su transformación de un día para otro. A lo largo de los dos años de encierro, mantiene una lucha consigo misma para limar las aristas de su carácter que hacen que choque, con frecuencia, con algunos de los  que la rodean
En el caso de nuestra autora, su introspección se intensifica sobre todo en torno al tema de la libertad y de la propia personalidad. Pretende ser ella misma y construir una vida con valores
“Me angustia más de lo que puedo expresar el que nunca podamos salir fuera, y tengo mucho miedo de que nos descubran y nos fusilen”
“Yo sé lo que quiero. Tengo un objetivo, una opinión; tengo una religión y un amor. Quiero ser yo misma. Con esa me basta y me sobra
“No quiero haber vivido en vano, como la mayoría de la gente. Quiero ser útil, llevar alegría a los demás, incluso a los que no conozco. Quiero seguir viviendo, incluso después de la muerte”
Lo que sigue es un grito lleno de desesperación por el mundo que ha perdido con el encierro:
Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado al que le han cortado las alas y que, en la más absoluta negrura, choca contra los barrotes de su estrecha jaula, al querer volar…deambulo por las habitaciones, bajando y subiendo las escaleras... Oigo una voz dentro de mí que me grita: ¡Sal fuera, al aire, a reír! Ya ni le contesto; me tumbo en uno de los divanes y duermo para acortar el tiempo, el silencio, y también el miedo atroz, ya que es imposible matarlos”
Tendemos a sortear los sentimientos negativos, en situaciones difíciles, pero éstas nos dan la oportunidad de aprender  a vivirlos. Nuestra joven autora se reconstruye por dentro potenciando su singularidad y activando sus  capacidades con una  mirada esperanzadora.
 “Esta crueldad también pasará”.
No pienso en toda la miseria sino en toda la belleza que aún permanece.
Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres pura por dentro y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
Cuando Ana escucha en la radio que, después de la guerra, recopilarán los diarios decide reescribir el suyo, con miras a una posible publicación. Su gran sueño: convertirse en una famosa escritora o periodista.
 “Anoche, por Radio Orange, el ministro Bolkestein dijo que después de la guerra se hará una recopilación de diarios, cartas relativas a esta guerra. (…) Imagínate lo interesante que sería editar una novela sobre   ”¡la Casa de atrás!” Diario, - 29 marzo 1944-

El 5 de abril de 1944 se expresa así:
“Debo seguir estudiando para no ser ignorante, para progresar, para ser periodista, porque eso es lo que quiero ser. Me consta que sé escribir. Algunos cuentos son buenos; mis descripciones de la Casa de atrás, humorísticas; muchas partes del diario son expresivas, pero... aún está por verse si de verdad tengo talento.”
 Valora la educación que le han dado sus padres y tiene muy clara su vocación de escritora:
No quiero haber vivido para nada, como la mayoría de las personas. ¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta! Y por eso le agradezco tanto a Dios que me haya dado desde que nací la oportunidad de instruirme y de escribir, o sea, de expresar todo lo que llevo dentro de mí. Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero entonces surge la gran pregunta: ¿podré escribir algo grande algún día? ¿Llegaré algún día a ser periodista o escritora? ¡Espero que sí, ay, pero tanto que sí!”… Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías”
Es una pena comprobar que el confinamiento de esta joven, que tantas esperanzas tenia puestas en su futuro, terminara en el terrible holocausto que nunca tuvo que haber existido
Pero, como predijo, sí ha conseguido  seguir viviendo aun después de muerta y vivir en la memoria colectiva de la Humanidad.
Además del Diario, Ana Frank es autora también de  una colección de relatos titulada Cuentos del escondite secreto.
Os recomiendo la relectura de su Diario. Hay tragedias que no hay que olvidar para que nunca se repitan.
ISABEL Gª FERNÁN