"EL ENIGMA" Josefina Aldecoa

En El enigma, novela contemporánea de
contenido amoroso, nos plantea, una vez más, cómo la educación marca el devenir
de la vida de los individuos. Josefina proviene de familia de maestros, su
abuela y su madre lo fueron. Ella creó y dirigió el colegio Estilo, un extraordinario experimento
humanista basado en las teorías krausistas que nutrieron la Institución Libre
de Enseñanza en España, colegio que aún existe en Madrid, dirigido ahora por su
hija. Josefina también se doctoró en pedagogía con la tesis “El arte y el niño” que se publicó en
1960.

Daniel nació y vivió en España durante el franquismo, Teresa, hija de exiliados, creció en los Estados Unidos, el contraste está servido.
A Berta, la esposa, la conocemos a través de las llamadas telefónicas.
Aunque
pueda parecer una novela sencilla, presenta bastantes interrogantes referidos a
las relaciones de pareja hombre-mujer:
*
¿Se ama a alguien en concreto o a la vida que nos proporciona?
*
¿Qué razones hay para que una pareja sin amor se mantenga en el tiempo?
*
¿Es necesaria la afinidad intelectual y cultural para emparejarse y quererse?
*
¿Es un enigma el por qué unas
parejas funcionan y otras no?
Me
ha llamado la atención la expresión “superior”,
que se repite, referida a personas, por la connotación negativa que puede
tener. Sé que la autora lo explicó en alguna
entrevista. Se refería a categoría humana y por tanto a la dignidad y es
que si para algo sirven la cultura y la educación es para comprender mejor la vida, no para
situarse por encima de los demás.
La
palabra “dignidad” también recorre
todas las páginas de la novela haciendo referencia a no perderla aunque mucho se ame.
Este club compuesto mayoritariamente por
educadores, no puede dejar de recordar y hacer propias - ofrecidas por PEPA- algunas de las
FRASES DE JOSEFINA
ALDECOA
La
escuela es del Estado, la paga el Estado y eso quiere decir que es de todos,
los listos y los tontos, los aplicados y los vagos. Todos tienen derecho a
recibir una buena educación
Educad
a los niños. Educadlos en la tolerancia, en la solidaridad. Transmitirle lo más
importante que tenemos: la herencia cultural.
Yo
iba a enseñar y al mismo tiempo a aprender.
Educar
para la convivencia. Educar para adquirir conciencia de la justicia. Educar en
la igualdad para que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades...
Tenía
que pasar mucho tiempo hasta que yo me diera cuenta de que lo que me daban los
niños valía más que todo lo que ellos recibían de mí.
Tienen
que comprender -decía Ezequiel- que la moral es otra cosa; está por encima de
las religiones. La moral es el resultado de aceptar la verdad y la justicia en
todas partes del mundo. Porque la verdad y la justicia no tienen fronteras...
A los ojos de mi padre la
carrera de maestra reunía las características más favorables para una mujer:
decencia, consideración social, nobleza de miras...
Si yo quisiera explicar
lo que era entonces para mí la política, no sabría. Yo creía en la cultura, en
la educación, en la justicia. Amaba mi profesión y me entregaba a ella con
afán. ¿Todo esto es política?
PEPA SIRVENT