EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA.
WLADYSLAND
SZPILMAN
El pianista del gueto de Varsovia es un
libro de memorias del músico polaco de origen judio Wladyslaw Szpilman (1911-2000), escrito
y elaborado por un autor polaco, Jerzy Waldorf, quien se reunió con
Szpilman en 1938 en Krynica (Polonia) y se convirtió en amigo suyo.

La primera versión de este libro se publicó en
Polonia titulado Muerte de una
ciudad, pero enseguida fue retirado de la circulación por las
nuevas autoridades comunistas polacas. En 1998, el hijo de Szpilman, Andrzej
Szpilman, publicó las memorias de su padre, primero en alemán luego
en inglés Más tarde se publicó en más de 30 idiomas
Sinopsis

Unos días
después de la rendición de Varsovia, folletos alemanes aparecieron colgados en
la pared de los edificios y en las calles los judíos empezaron a sufrir
maltratos. Pronto se vieron obligados a entregar sus bienes y objetos de valor
a funcionarios alemanes; no todos lo hicieron
pero sí la familia de Szpilman que escondieron su dinero en el diapasón
del violín, un reloj de oro bajo un macetero, este perteneciente al padre de
Szpilman. Todo aquel que fuese judío estaba forzado a portar un brazalete para
ser identificados, no podían ocupar bancos del parque y sólo podían andar por
la carretera.
En 1941, fueron trasladados al gueto de
Varsovia, donde tuvieron que subsistir a las hambrunas y a las humillaciones de
los oficiales nazis. Tras un año de miseria y empobrecimiento, los habitantes
del gueto son deportados a campos de exterminio, entre ellos los familiares de
Szpilman. Un policía judío del gueto, perteneciente a la resistencia polaca,
ayuda al pianista a evitar la deportación y éste huye, siendo acogido por su
examante y el esposo de ésta, que lo mantienen vivo hasta que el levantamiento
del gueto de 1944 hace que los alemanes bombarden Polonia, destruyendo gran
parte de los edificios.
Escondido primero en un hospital abandonado y
luego en una vieja casa desocupada, Szpilman apenas puede seguir vivo hasta que
es descubierto por el capitán Wilm Hosenfeld, un alto oficial alemán. Hosenfeld
pide a Szpilman que toque el piano para él al saber que es pianista y éste
obedece. Conmovido, Hosenfeld empieza a ayudar al pianista llevándole alimento
hasta que los rusos liberan Polonia en 1945.
Los soviéticos aprisionan a numerosos
alemanes, entre ellos a Hosenfeld, que afirma ser conocido de Szpilman.
Finalmente, el pianista desconoce a donde llevaron a Hosenfeld y la novela
termina con Szpilman interpretando una balada de Fredèric Chopin frente a una
gran audiencia.
Comentario
Aunque como dice Wolf Biermann (poeta,
letrista y ensayista alemán) en su epílogo o más bien colofón final,
" ESTE LIBRO NO NECESITA PRÓLOGO, NI EPÍLOGO, NI EN REALIDAD NECESITA
NINGÚN COMENTARIO", si suscitó muchas reacciones entre todos y
todas los y las participantes. Por unanimidad "la tristeza"
por el contenido y diría que incluso "la impotencia" por hechos que
se repiten una y otra vez, a lo largo de la humanidad, y de los que nunca
parecemos aprender.
Como bien dice su epiloguista, su lenguaje es de
una insólita frialdad, describiendo el dolor con un distanciamiento casi
melancólico, posiblemente porque las cenizas de la destrucción aún estaban
humeantes.
Con este libro he sentido que nos narraba su
aterrador asombro ante la degradación de "LOS INDIVIDUOS". Sin
dramatizar, sin juzgar, nos cuenta la realidad que sufre, las
humillaciones, el sadismo, la muerte,...el deterioro a cámara lenta de su
mundo, llegando a la desaparición completa de todo, su casa, su familia, su
ciudad...
Una narración tan lineal y desapasionada que
es muy inquietante, tan plástica que te acerca y creo que te mete en
lo que es "una guerra". Se llega a sentir la opresión y
sordidez del gueto en la primera parte, la angustia e incluso el hambre en
la segunda, a la vez que palpas su asidero emocional para no llegar a la
auto-destrucción, LA MÚSICA. Todo esto trufado de algunos rayos de luz, en los
que el mismo participa, pero el volumen de la maldad que describe es tan
aplastante, que no dejan de ser unas pocas luces brillantes en medio de la
oscuridad más aberrante.
CONCLUSIÓN
Como bien se nos dice en la parte final, ni en
Europa Oriental e incluso en Israel, fueron capaces de tolerar relatos de
testigos presenciales tan auténticos como el recogido en este libro. Verdades
dolorosas sobre la colaboración de polacos, rusos, ucranianos, lituanos y judíos
con los nazis alemanes.
De los tres millones y medio de judíos polacos,
doscientos cuarenta mil llegaron a sobrevivir al periodo nazi, entre
trescientos y cuatrocientos mil polacos arriesgaron su vida y la de su familia
por ayudar. Esconder a un judío en Francia estaba castigado con cárcel o el
campo de concentración, en Alemania costaba la vida, pero en Polonia la vida de
toda la familia. En Yad Vashem, principal lugar conmemorativo
judío de Israel, la tercera parte son polacos.
Incluyo lo que tenía escrito en su diario, el
capitán Wilm Hosenfeld, el alto oficial alemán que le ayudó, por lo que
pueda tener de actualidad, que creo que es mucha.
"La mentira es el peor de todos los males. Cualquier otra cosa
diabólica viene de ahí. Y también a nosotros nos han engañado, constantemente
se engaña a la opinión pública. No hay una sola página de periódico que no
contenga mentiras, ya trate de asuntos políticos, económicos, históricos,
sociales o culturales"
¿Aprenderemos? ¿Falta más pedagogía entre la gente más joven?
Preguntas que podrían tener respuestas claras y precisas, aunque parezca que
vamos en dirección contraria.
AURORA FDEZ RIUS