EL INFINITO EN UN JUNCO.Irene Vallejo (1979)
La invención de los libros en el mundo antiguo
“Los libros nos ayudan a
sobrevivir en las grandes catástrofes y en las pequeñas tragedias de nuestra
vida”

“El primero de todos sería
clarísimamente La Odisea. Me la empezó a contar mi padre por las noches antes de
dormir a consecuencia de unos dibujos que había entonces de Ulises galáctico.
Ahí empezó todo. Me deslumbraron todas las mitologías, me convertí en una
mitómana absoluta y sin remedio. De la infancia recuerdo la mitología y los
tebeos, era una lectora compulsiva”
El propio título ya es una llamada de atención pero es el subtítulo el que
condensa el contenido. Así, el libro se presenta como una historia de los
libros, centrándose en la época helenística y romana pero se remonta a épocas
anteriores y posteriores. Y en este inmenso bosque, que supone este objetivo,
desarrolla varias líneas:
* LA HISTORIA DE LOS SOPORTES DE LA ESCRITURA.
Asistimos al cambio, lento
a lo largo de los siglos, de los soportes: desde las tablillas de barro
mesopotámicas a los papiros egipcios, los pergaminos griegos, o los primeros
libros, tal y como los conocemos ahora,-códices- inventados por los romanos...
hasta los soportes digitales actuales.
En este aspecto, el texto es un canto de
amor al libro como instrumento
* LOS
DISTINTOS USOS, A LO LARGO DE LA HISTORIA, DE ESCRIBIR Y LEER.
El libro también trata de la
aparición de la escritura y de la literatura escrita pero, sin olvidar su
indispensable fundamento:
LA NARRACIÓN ORAL.
Durante los largos siglos de la oralidad, los poemas se recitaban en público perpetuando
la costumbre heredada de las tribus nómadas. El mundo de las “aladas palabras”
como las denomina Homero, es como un gran iceberg sumergido casi por completo
en el olvido, aunque ahí están la Ilíada y la Odisea-puntas de ese iceberg-
como enciclopedias que recopilan parte del saber popular heredado.
"Somos los
únicos animales que fabulan, que ahuyentan la oscuridad con cuentos, que
gracias a los relatos aprenden a convivir con el caos, que avivan los rescoldos
de las hogueras con el aire de sus palabras, que recorren largas distancias
para llevar sus historias a los extraños. Y cuando compartimos los mismos
relatos, dejamos de ser extraños."
* LOS
ESPACIOS EN QUE SE EJERCÍAN ESAS CAPACIDADES: bibliotecas, librerías, salas
de copistas, escuelas…
Reserva un papel importante a los
espacios que han ocupado los libros y
las personas ligadas a ellos. Es un homenaje a todos los que, a pesar de las
amenazas y peligros de todo tipo- guerras, incendios, inundaciones, saqueos,…a
lo largo de los siglos-han jugado un importante papel en la difusión y preservación
del libro.
“Las
librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración,
escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida”
La biblioteca de Alejandría, ocupa un
lugar destacado en el texto porque la autora la considera el punto de partida
del intento de proteger los libros de la destrucción. Sueño de Alejandro Magno-
que quiso tener una biblioteca a la altura de su ambición - materializado por la dinastía de los
Ptolomeos. Se propuso reunir todos los libros existentes. ”De hecho incluyó las obras más importantes de otras lenguas, traducidas
al griego… La biblioteca hizo realidad la
mejor parte del sueño de Alejandro: su universalidad, su afán de
conocimiento, su inusual deseo de fusión”
Los bibliotecarios, esos guardianes de las palabras,
tienen su primer representante, al que presta una atención especial Irene, en Calímaco de Cirene, el bibliotecario de
Alejandría que en el siglo III a. C. estableció un sistema clasificatorio que
se ha mantenido, en lo esencial, hasta nuestra época.
También están presentes los libreros, tanto de Grecia,
como de Roma, los coleccionistas, los lectores que acudían a las bibliotecas de
Atenas o Roma.
* Y, sobre todo, LAS PERSONAS QUE EJECUTABAN ESAS ACTIVIDADES: escritores, lectores,
libreros, bibliotecarios, maestros, traductores, impresores, copistas… Este
texto es un reconocimiento a tantas personas, muchas anónimas, que han hecho
que hayan llegado hasta nosotros las mejores ideas de la Humanidad. No olvida a
los que podríamos llamar actores secundarios: esclavos al servicio de los
poderosos, viajeros, aventureros, monjas o monjes que jugaron un papel
fundamental en la evolución del libro y en su permanencia frente a “las
tormentas del tiempo” .Sin el esfuerzo que muchos han hecho, “las mejores cosas de nuestro siglo se
habrían esfumado en el olvido”:
Imposible hacer referencia a todos los escritores que van apareciendo en el texto, comenzando
por Homero y siguiendo con Tucidides, Herodoto, Virgilio,
Ovidio, Marcial… Herodoto “un modelo para el contexto actual. Tenía un
temperamento especial. En un mundo polarizado, era capaz de mirar al extranjero
con un respeto absoluto. De hecho, incluía en ese respeto a los persas,
enemigos de los griegos”.
Reserva un
hueco especial a su paisano Quintiliano
de quien algunos todavía recordamos que “la
finalidad de la pedagogía es dejar que los estudiantes encuentren por si mismos
las respuestas y hagan superfluo al maestro”
Hace un buen repaso de muchos de los
autores clásicos. Me ha gustado, por no ser habitual, la relación que establece
con ellos, los trata como colegas, los desmitifica y los hace cercanos.
El
libro está plagado de referencias a otros
autores incluso con citas textuales.
Así el texto se convierte en un sugestivo paseo por la literatura y la historia
de los libros y la escritura.
Las tejedoras de historias. No puedo
dejar de hacer referencia a este capítulo, delicioso para mí. En él se engarzan historias,
biografías insólitas de mujeres creadoras, a pesar de las innumerables barreras
impuestas a su sexo. Hace una relación de nombres de mujeres borradas de la
literatura.
Nos recuerda que la primera persona de quien se tiene
constancia como autora de un texto fue
una mujer: Enheduanna - sacerdotisa
y princesa acadia-, y la poetisa Safo
de Lesbos. La única mujer que entra en el canon literario. También reseña otras
mujeres notables de la Antigüedad, aunque no fueran escritoras, en sentido
estricto, como Aspasia e Hipatia.
GENERO LITERARIO
Es un ensayo, pero no al uso. La propia autora dice haberlo elegido
porque admite flexibilidad y holgura.
Ciertamente ella aprovecha esas características del género a la perfección.
Pasa de cronista de la historia a narradora de increíbles viajes en
determinados episodios y en otros momentos nos lleva hasta lo más personal de
ella misma narrando episodios autobiográficos- Nos dice, por ejemplo, como
sembró en sí misma la idea de escribir el libro cuando hojeaba un pergamino de
Petrarca:
"Me
impresionó la belleza y la regularidad de la escritura trazada por una mano
experta. Vi los rastros del tiempo, esas páginas salpicadas de manchas amarillentas
como las manos pecosas de mi abuelo. Tal vez el impulso de escribir este
ensayo nació entonces, al calor de aquel libro de Petrarca que susurraba como
una suave hoguera".
Es un libro de investigación con una riquísima información, pero La autora no se dirige a los eruditos. El destinatario
somos los lectores con ganas de saber,
de conocer y disfrutar de la aventura del libro como instrumento. Suscribo lo que
expresa un comentarista: “Me ha
impresionado leer un texto tan bien documentado, tan profuso, tan lleno de
datos e información pero, al mismo tiempo, un texto escrito de manera ágil”
ESTRUCTURA DE LA OBRA. Me llamó la atención que no
siguiera un orden cronológico. Según la propia autora: “Es un desorden ordenado con saltos y meandros pero sin dejar que nunca
se desborde el río” Alguien la ha definido
como una “acróbata de la narración”
Va estableciendo, a lo largo de toda la
obra, conexiones entre el pasado y el presente y al tiempo, en varios textos,
trata de reflexionar sobre acontecimientos actuales a la luz de otros
pretéritos. La misma autora nos invita a no perder de vista el pasado: “Hay una continua corriente entre el pasado y
el presente, el pasado está constantemente transformando el futuro.”, en
muchos episodios, nos lleva a mirarnos en el espejo del pasado.
Como ya ha comentado algún crítico: “Es una obra Matrioska” en la que el
lector se desenvuelve bien gracias a la
agilidad narrativa de la autora. Yo prefiero considerarla un cuento
de cuentos, y representarme a la autora como una Sherezade que uniendo
una historia con otra te tiene absorta en su narración. Esto es así gracias a
la soltura con que hilvana el relato en su totalidad. Me ha parecido, a veces,
según iba leyendo, que escuchaba a un narrador popular.
Es un libro desbordante, rompe molde en
todos los sentidos. Consta de 449 páginas y está editado por SIRUELA en 2019. Espero
no haberlo empobrecido con mi reseña. De
todos modos os animo a leerlo
I. Gª FERNÁN