DOÑA PERFECTA.BENITO PÉREZ GALDÓS
Nos alegra que el comentario de este libro para el blog lo haga Juan Cuerda. Es un buen conocedor del autor .Muchas veces le hemos oído decir que D. Benito Pérez Galdós va inmediatamente después de Cervantes en su consideración como novelista.Esperamos que algún día nos ofrezca el trabajo que está haciendo sobre los Episodios Nacionales.
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RETRATO DE PÉREZ GALDÓS POR JOAQUÍN SOROLLA |
No creo descubrir el Mediterráneo
al afirmar que Pérez Galdós, después de Cervantes, es el mayor novelista de la
literatura española y en español.
La
novela a comentar esta semana en nuestro club- Doña Perfecta- pertenece a su
época de plenitud cuando ya había demostrado su pericia narrativa en obras como
La Fontana de Oro y algunos Episodios Nacionales.
Doña
Perfecta supuso, en su tiempo, un tremendo bombazo que suscitó todo tipo de
enconadas controversias sobre la forma
de ver y sentir España, las cuales, pese al tiempo transcurrido y a varias
guerras civiles, todavía, hasta cierto punto, han llegado a nosotros.
En
aras a la brevedad no voy a relatar el argumento- eso lo dejo para la
tertulia-sino simplemente a comentar una de las cosas que mejor se le daban a
don Benito, la descripción de sus personajes:
En
el bando de la reacción encontramos a:
Doña
Perfecta, personificación para sus vecinos de la rectitud, de la religiosidad y
de la moral más acrisolada, es, sin embargo, una persona de lo más prepotente,
amén de vengativa y taimada.
Don
Inocencio, sacerdote melifluo hasta la náusea e insidioso consejero espiritual
de Doña Perfecta.
Remedios,
sobrina del sacerdote y madre de Jacintito, que aparece durante casi toda la
novela como un personaje sumiso y anodino pero que el final y a la hora de
luchar por el bienestar de su hijo se convierte en una verdadera furia
mitológica.
Jacintito,
joven abogado, hijo y sobrino respectivamente de Remedios y de don Inocencio,
apocado y pedante y al que éstos, desde antiguo, tienen planificado casarlo con
Rosarito.

Frente
a tanta falsa religiosidad, tanta hipocresía y tanta maledicencia, se sitúan:
Pepe
Rey, ingeniero y sobrino de Doña Perfecta, representante del progreso y la
libertad que Galdós quería para España y,
Rosarito,
hija de Doña Perfecta, joven dulce y sensible, subyugada por su posesiva madre
y a la que el amor por su primo Pepe la lleva a rebelarse contra ella.
Encontramos
también un personaje neutral, don Cayetano Polentinos, cuñado de Doña Perfecta,
ensimismado en encontrar orbajocenses ilustres como el que con fina ironía
describe Galdós al final de la novela cuando hace escribir al ínclito don
Cayetano en una carta a un amigo:
“…He
descubierto un nuevo orbajocense ilustre, Bernardo Amador de Soto, que fue
espolique del duque de Osuna, le sirvió durante la época del Virreinato de
Nápoles, y aún hay indicios de que no hizo nada, absolutamente nada, en el
complot de Venecia”
Como
telón de fondo, la ciudad de Orbajosa y sus gentes, el ejército y las partidas
de facciosos, triste herencia, ésta, de las guerrillas contra los franceses.
Aún
a riesgo de extenderme más de la cuenta, no puedo dejar de comparar la ciudad
galdosiana de Orbajosa con la Vetusta de Clarín,- la primera con más violencia,
la segunda de forma más irónica- ambas representantes de la España más
retrógrada y caciquil de su tiempo.
JUAN
CUESTA
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