EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS
- DINNO BUZZATI -
La invasión de los tártaros no es
propiamente una novela, es más bien un cuento largo. Es una metáfora, una
alegoría de la condición humana.
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DINNO BUZZATI |
En sus obras se aprecia influencias
del existencialismo en el tono opresivo, de Kafka en la impotencia humana ante
un mundo incomprensible y de los surrealistas en sus connotaciones oníricas.
Cuenta la historia del oficial
Giovanni Drago que recibe su primer nombramiento para acudir a la fortaleza
Bastioni. Drago emprende el viaje sin
saber muy bien a donde va. El camino es largo y duro, tras muchas horas de
viaje se encuentra con un coronel que le da una información sesgada sobre la
vida en la fortaleza.
Comprueba que la vida en esta
fortaleza es sumamente dura y decide enseguida pedir su traslado. Sus
superiores le convencen de quedarse sólo cuatro meses más, a lo que accede.
Allí descubre la soledad, el aislamiento, y empieza a sentir emociones
opuestas. No soporta estar allí encerrado, pero tiene un sentimiento de
pertenencia, que se apodera de él, sobre aquella fortaleza y los militares que
en ella viven.
Sueñan con una gloria venidera, que
llegará con la invasión de los tártaros, y en la respuesta militar como justificación de su existencia.
Pasados los cuatro meses Drago
decide permanecer en la fortaleza que ya le ha enganchado en sus rutinas y
seguridades.
Hay en ese momento un espejismo de
invasión, pero no se trata de la esperada invasión de los tártaros y la ilusión
se extinguió y siguió la pasividad.
Pasados cuatro años regresa a su casa, y percibe que
todo ha cambiado, nada es igual: su madre, su novia, el pueblo, el ambiente es
desolador. Una vez más la soledad le invade. Añora su anterior vida y a ella
vuelve.
El tiempo avanza a gran velocidad y
él no tiene conciencia de ello. Animado por un compañero que le dice que se
marche a la ciudad mientras aún está a tiempo, “no todos han nacido para
héroes”, Drago pide el traslado, pero se lo niegan.
Muchos de sus compañeros lo han
pedido sin contar con él y se siente engañado. Vuelve a la fortaleza donde hay
un nuevo espejismo de invasión que rápidamente desaparece. Giovani disfruta de
un corto permiso en la ciudad, y enseguida vuelve a su destino que sigue siendo
opresor.
De nuevo el tiempo pasa, cansado,
viejo y enfermo se recluye en su habitación. Oye un revuelo a su alrededor. Un
destello de esperanza vuelve a aparecer.
La vida por fin puede darle una oportunidad. Drago ya no puede mantenerse de
pie. Tampoco le permiten participar en nada, le mandan fuera para recuperarse.
Hay una hermosa carroza que le espera para llevarle a una posada.
Siente que su vida se acaba. Su
espíritu militar no se rinde. Se viste con traje de gala. Por primera vez, en
su muerte va a encontrar su fuerza. Marcha hacia ella como un soldado.
En este momento aparecen
pensamientos positivos y amables de la vida que él ha dejado pasar. No ha sido
capaz de construir su vida, pero aceptará la muerte, venciendo así su última
batalla.

Como novela esa bien estructurada,
con el ritmo que tiene la vida misma. Es una obra fría sin amor, casi sin
sentimientos, ni siquiera el de la amistad. Solo se contemplan las sensaciones,
los pensamientos del protagonista, persona angustiada, oprimida que sólo
encuentra cierta paz en sus sueños y en su muerte. Es un hombre que lleva la
soledad en su alma y bajo esta perspectiva consume sin darse cuenta su vida.
Los paisajes están maravillosamente
descritos. Los alrededores y el exterior de la fortaleza tienen una belleza solitaria,
fuerte pero siempre hostil.
La acción se sitúa en un lugar
desconocido sin ubicación real y en un tiempo tampoco determinado, que resaltan
la universalidad que el autor ha querido dar a su relato.
El verdadero protagonista de este
cuento es el tiempo, maravillosamente enfatizado, como una constante que
aparece en todos los capítulos de la novela. EL tiempo, que pasa
inexorablemente y que nos atrapa. Que se escurre a toda velocidad, y que nos
plantea situaciones ante las que tenemos que tomar decisiones. Son
oportunidades que pasan y son irrepetibles.
El miedo al riesgo, la inseguridad,
el refugio en la rutina, la resignación, todo ello nos encadena y nos impide
tomar decisiones. Sustituye la seguridad
por la libertad, dejando pasar las oportunidades.
Drago no es consciente del paso del
tiempo y espera pasivamente. En esa espera consume su vida. Busca en algo
exterior, que vendrá, la justificación y el sentido de su vida. Ese algo nunca
llega.
El absurdo de la vida militar en la
fortaleza, es el pretexto que utiliza el autor, para reflejar el absurdo de la
vida humana. Lo militar es anecdótico. Critica en la vida de la fortaleza, la
rutina, la pasividad, la ausencia de sentimientos, el engaño y sobre todo la
soledad.
Estamos ante una gran obra con un
estilo cargado de símbolos y metáforas, de adjetivos que logran trasmitir una
visión determinista de la vida. Es una obra para el análisis y la reflexión.
Su visión del hombre es muy limitada
y fatalista. Ignora totalmente el mundo de los sentimientos y solo conoce la
soledad. Falta también la voluntad, inherente al hombre y capaz de dar sentido
a la vida. No hay salidas para la opresión y la angustia. Solo la muerte.
Todo ello contribuye a crear un
hondo vacio al acabar de leer la obra, levemente atenuado por el capítulo final
de la muerte del protagonista, como “fuga del tiempo”, aceptada, asumida por él
con una sonrisa.
Aurora Sánchez Laiseca. Albacete Noviembre 2014.