TE DI LA VIDA ENTERA. ZOÉ VALDÉS
No he podido sustraerme a la tentación de ilustrar este comentario de la novela con el bolero que da título al último capítulo del libro y nada menos que interpretado por la GRAN CELIA CRUZ.Pinchad y a Disfrutarlo
Agradecemos a Manolo el estudio tan completo que nos ofrece sobre este libro, nada fácil
LA
AUTORA
Zoé Valdés nace en La
Habana en 1959, el mismo año del triunfo de la revolución en la isla.
Realiza estudios de Pedagogía
y Filología Hispánica. Pertenece a una de las primeras generaciones formadas
íntegramente en la revolución cubana.
Comienza su etapa de escritora escribiendo poesía y continúa
posteriormente con novela y guiones cinematográficos. Su poesía se caracteriza
por su contenido erótico y sensual y por su recurso al deseo y a la idea del
paso del tiempo.
De 1984 a 1988 viaja a
París formando parte, como técnico, de la oficina cultural de Cuba en la
Unesco.
A su regreso a Cuba
comienza sus críticas al régimen cubano y su alejamiento de la revolución.
Casada en terceras nupcias
con el director de cine Ricardo Vega, dirige hasta 1994 la revista “Cine
Cubano” y al tiempo escribe varios guiones y dirige algunos cortos.
En 1990 viaja a Estados
Unidos para el rodaje de uno de sus guiones: “Vidas Paralelas” en el que
describe las vivencias, problemas y esperanzas de dos grupos de cubanos; uno
residente en un barrio de La Habana y el otro, en una ciudad Norteamérica.
A su regreso a Cuba se
agravan las relaciones con el régimen Castrista, debido a su oposición cada vez
más virulenta y crítica
En 1995 fue invitada para
participar en París en unas jornadas sobre el líder político cubano José Martí.
El gobierno cubano aprovechó esta ausencia
para comunicarle, a través del embajador, la prohibición de regresar a
Cuba. Comenzó, así, su exilio en París, en compañía de su esposo y de su hija.
Su madre permaneció en La Habana donde le fue comunicada, por el gobierno
cubano, la muerte de su hija. De ahí parte el principio de la novela “Te di la
vida entera”, escrita ya en el exilio: “NO SOY YO LA ESCRITORA DE ESTA NOVELA,
SOY SU CADAVER”
En 1997 adquiere la
ciudadanía española. En 1998 forma parte del jurado en el festival
cinematográfico de Cannes.
LA
NOVELA
Narra la vida y desventuras
de una mujer cubana entre 1934 y 1995 y en paralelo la vida cotidiana en La Habana
en ese mismo periodo.
El paralelismo entre la
vida de la autora y el de la protagonista REGLA confiere a la novela un
carácter totalmente autobiográfico. Ambas nacen el mismo año, estudian en la
misma universidad, pertenecen a las primeras generaciones formadas íntegramente
en la Revolución, tienen un origen familiar muy similar y ambas se identifican
con los valores de la Revolución y participan en las instituciones.

Finalmente, en 1995, se
producen la muerte real de las protagonistas, madre e hija, y la muerte moral y
sentimental de la escritora al sentirse excluida y olvidada por lo que más
quiere: su madre, La Habana y la Revolución.
Los
personajes
Dice la autora: “Los
personajes de esta novela son las madres cubanas de mi generación. Mujeres muy
sacrificadas, mujeres de su época:” Cuando una guajira- campesina blanca-
abandona el campo y se dirige a la ciudad, tiene que prostituirse para
sobrevivir” Antes de la Revolución La
Habana era el burdel de USA. Después de la Revolución se ha convertido en el
burdel de todo el mundo.
Cuca Martínez era solo una
guajirita que lo único que sabía hacer era servir, querer y ser sumisa.
¿Casarse? ¿Por qué habría
de querer casarse, si en Cuba no se casa nadie? Cuba es el país con menor
índice de casamientos de todo el mundo. Los dos grandes amores de mi vida - Uan
y Regla para Cuca Martínez o La Habana y
la Revolución para Zoé Valdés- me han abandonado como a un perro sarnoso.
Cuando yo solo necesito “Pan, amor y chachachá, no puedo ser feliz… ¡con lo
fácil que resulta! ¡Ten cuidado que es mi corazón- no mi reloj -lo que tienes
en la mano! Repiten estas mujeres insistentemente.
El
lenguaje
Dice Zoé Valdés que
“escribir es desnudarse y mostrar sus sentimientos”
También aquí se da un
paralelismo entre el lenguaje empleado por la escritora- para mostrar
sentimientos de soledad, nostalgia, desamparo y olvido que su condición de
exiliada le produce junto con la rabia enfrentamiento y agresividad contra el
Régimen Cubano- y la actitud y lenguaje usado por los personajes para mostrar
su desconsuelo y descontento con la situación del país.
La autora emplea un
lenguaje cargado de humor, ácido y de erotismo para retratar la situación del
país durante ese periodo a través de la vida de sus protagonistas.
Su crítica al régimen
cubano lo hace usando un lenguaje típico de las relaciones sexuales, a veces,
grosero y chabacano y de contenido muy agresivo.
La autora justifica el uso
de este lenguaje diciendo que es mucho menos violento que la violencia empleada
por la mayoría de las dictaduras y que tiene como intención” ayudar a estar
prevenidos contra todas ellas”
Dice también que “los
hombres lo han hecho muy mal en Cuba”
Su actitud, en general, ha sido muy condescendiente con el Régimen y muy
poco crítica. Por eso han tenido que ser las mujeres las que levanten la voz
para enseñar a los hombres y usar un lenguaje más virulento por estar más
sensibilizadas que ellos contra la carga erótica y agresiva de la sociedad y
como expresión del rechazo general al Régimen Cubano. Por su parte, los
personajes recurren a diversas situaciones surrealistas – encuentro nocturno en
el cementerio, convivencia con la cucaracha y el ratón -así como expresiones
populares – chistes verdes, piropos, dichos populares, etc- como actitud
necesaria para sobrevivir en esa sociedad. Y a la vez un lenguaje más soez y
agresivo para mostrar su rechazo al régimen.
El
hambre
Está presente a lo largo y
ancho de toda la novela:
- Me decía mi madre:”Zoé,
deja de escribir y aprende a hacer croquetas. Nos decían “La generación
croquetas”
-Después de la Revolución
la única pregunta era: ¿Qué comeré mañana? Y la única respuesta: No recuerdo si
comí ayer… hoy no he comido nada pero hoy es porque no tengo hambre
- “Acudíamos para ver cómo
era algún banquete oficial, para que no se nos olvidase como eran los
alimentos”
- A veces, sentados en el
malecón, rezábamos para que la brisa nos acercase algún aroma de tortilla vasca
con chorizo.
- Los cubanos no podemos
permitirnos el lujo de vomitar lo poco que hemos podido llevarnos a la boca.
Las
noches de la habana: boleros y prostitución
- “En el mediodía cubano se
pone uno un huevo encima de la cabeza y se fríe solo” – dice un dicho popular-
- El habanero siempre busca
la noche. La noche es su altar. Allí se ofrenda entero, desnudo, putón. Siempre
dispuestos para ser acariciados, para ser besados.
- De noche, las señoritas y
las putañeras discuten y se disputan el prestigio y la fortuna.
- Y los PINGUEROS, jóvenes
prostitutos acosan a las mujeres extranjeras, ofreciendo sus servicios a cambio
de comida.
-¡Qué rica esa Habana
húmeda, esa ciudad de noches calientes y dulzonas! Cuanto más la conoces más la
quieres. Todavía en la ciudad del amor a pesar del dolor.
- La noche es para todas
las clases sociales: dirigentes, diplogentes, indigentes y disidentes. Tanto la
escritora como los personajes han pasado ya por toda la escala social.
-La noche se prolonga
siempre hasta el “habanecer”, gracias a los boleros y los bailes que son el
único sostén capaz de mantener despiertos
a los cubanos y de alimentar y mantener vivos los sueños y las
esperanzas de todos ellos.
Zoé Valdés cree que el
destino está escrito en los boleros, que son como una enciclopedia:
“¿Sabes
de que tengo ganas?
de
que el sol salga de noche
del
amor hacer derroche
Hasta
hacerte enloquecer”
Y
finalmente la nostalgia
“El que vive de ilusiones
muere de desengaños” dice un refrán popular. No creo en que la pobreza
dignifica- dice Zoé Valdés- La única dignidad en la que creo es la honestidad y
la que otorga la libertad.
Yo soy muy posesiva. Lo doy
todo y espero que me lo den todo también. La fidelidad es amor y es deseo, y
solo se termina todo cuando has deseado no continuar. Te di la vida entera es
lo que Cuca Martínez ha hecho con su UAN, con quien solo ha podido ir “esposados”
camino de la cárcel y del exilio. También con su hija Regla, las dos personas a
las que más ha querido en la vida y de las que, finalmente se ha
abandonada.
Igualmente, es lo que Zoé
Valdés ha hecho con su madre, con La Habana y con la Revolución, por las que,
finalmente, se ha sentido olvidada.
Esta nostalgia y este amor
quedan de manifiesto en estos sus últimos versos:
“Si
en un final tuviera que escribir la historia de mi vida.
Si
en un final tuviera que expresar
las
horas más sentidas,
sería
de ti por ley de la razón de quien más escribiera,
sería
de ti porque en mi corazón
eres
tú la primera”
MANOLO JIMÉNEZ
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