LA PESTE (1947). ABERT CAMUS (1913-1960)
El autor de la obra que nos
ocupa- que ya ha parecido en este blog en su título “El extranjero”- , como
otros muchos, es mejor comprendido a través de sus obras. ”La Peste”, libro leído y comentado últimamente
en el Club, nos ofrece la oportunidad de estudiar las características generales
del escritor y de la propia obra. Creemos que en ésta se hallan resumidos, de
una u otra manera, todos los aspectos de la postura vital de Camus.

La Peste, "es la vida y
nada más", nos dice Camus, a través del viejo asmático que contaba
garbanzos, un personaje que aparece a lo largo del relato y que nos muestra la
sabiduría de la vejez, de la experiencia.
Nos presenta, sirviéndose del lenguaje,
arquetipos del ser humano, la existencia en sí; la muerte, el dolor, el amor,
la injusticia, la soledad, la solidaridad. Todo ello está muy bien representado
en los personajes principales.
Estamos
ante una novela que trata de una epidemia de peste bubónica narrada en tercera
persona, desde antes de sus comienzos hasta después de su terminación. La acción podría haber tenido lugar en cualquier parte
del mundo; los acontecimientos que suceden y los personajes descritos son
universales. El autor relata de manera magistral la evolución de la epidemia en
la ciudad, prisionera porque se cierran sus puertas y por tanto se establece
una barrera infranqueable para evitar su propagación.
En
el interior de la ciudad quedan prisioneros todos los habitantes sin excepción,
sometidos al capricho y a la voluntad de la muerte. Dentro de esta situación
vemos moverse personajes de muy distintos caracteres:
* El personaje principal es el doctor Rieux, es quien hace el relato, aunque
lo haga en tercera persona. El doctor, por su profesión de médico se ve en
contacto con toda clase de gentes, y está más cerca de la peste. Y por eso lo
ha escogido Camus como narrador.
Con una visión más bien pesimista de la
vida, duda de haber acertado en su profesión y sin embargo su vida va unida a
un profundo sentimiento de solidaridad, del espíritu del deber, de la
conciencia de la responsabilidad, de la bondad que deriva de la razón.

Personifica
al hombre que no cree en Dios ni en un más allá, pero sí en los valores
humanos. No pretende ser ningún héroe, sino el hombre honrado, sin esperanza,
símbolo de esa honradez desesperanzada que es una de las constantes en Camus, y
que se traduce, según él, en cumplir con su obligación. Y así vemos cómo el
doctor se entrega por completo a su obligación luchando denodadamente contra
los estragos de la peste, poniendo en movimiento todos los medios humanos de
que dispone para vencer a la muerte.
Y a su alrededor se mueven otros
personajes, cada cual con sus reacciones ante la situación.
* Tarrou: es un hombre que va en busca de su
tranquilidad y su paz, no le importa creer en algo en absoluto, actúa como siente y piensa. Se convierte en amigo y
confidente del doctor, acompañándolo por su recorrido, hasta el último momento cuando enferma y es el
doctor Rieux quien lo acompaña hasta el final.
* Rambert, un periodista forastero, que se encuentra descentrado, extranjero, en
la ciudad, se rebela contra esta situación que él estima injusta
particularmente en su caso. Trata por todos los medios de escapar de la ciudad
bloqueada, y, cuando al cabo después de muchos intentos fracasados está a punto de
conseguirlo, va a ver al doctor para despedirse, y vez de decirle adiós, le
dice, de pronto, que se queda a su lado,
que renuncia a esa libertad que se le ofrece porque se avergüenza de disfrutar
de una felicidad egoísta, exclusiva de él solo. Se ha despertado un sentimiento de solidaridad
humana, tanto en el dolor como en la felicidad.
*
Cottard, como extremo opuesto, un negociante de historial
turbio, para quien la peste, con su entorpecimiento de las actividades
burocráticas ha sido su salvación de la cárcel. A medida que la remisión de la
enfermedad va produciendo un alivio general para él supone el castigo y termina
enloqueciendo.
* Paneloux, el jesuita, que al
principio la considera un castigo divino y al final después de vivir tantos
horrores, duda. Muere de la peste con la angustia de dudar.
"Hay que creerlo todo o negarlo todo y ¿quién se atreve a negarlo
todo?"
* Grand, el empleado público símbolo de miles de seres anónimos que cumplen con su
deber. Hombre bondadoso a quien le gusta
encontrar las palabras correctas para todo
"Héroe insignificante y borroso" (como tantos otros y otras)
* Todos, en fin padecen
sufrimientos, el dolor es el lazo que los une.
Camus trata el tema de la peste con serenidad,
sin extremar la violencia ni la sensación de terror y pánico que debería ser lo
adecuado. Trata de hacer el análisis existencial de los seres humanos en esas
trágicas circunstancias. El no pone tanto ahínco en la crudeza de la
narración porque no quiere distraerse de su preocupación, la tremenda angustia del
porqué y para qué del sufrimiento humano, de lo que él llama lo absurdo de la vida. No se recrea en
impresionarnos con imágenes plásticas repelentes.
Más que los detalles físicos
de la enfermedad, Camus quiere hacer destacar la huella producida en el alma,
los sufrimientos morales y no los somáticos. Como
hemos dicho antes, estas reacciones nos las dará a conocer por medio de los personajes,
centrados siempre en el del Dr. Rieux.
La
mujer en «La Peste» A primera vista, se diría que La Peste es
una novela en la que la mujer no tiene intervención trascendental. Pero quiero
destacar la presencia de algunas.
La
madre del doctor, una figura constantemente presente, llena de
ternura, silenciosa y activa. Está pendiente de los desvelos y preocupaciones
de su hijo, dispuesta en todo momento a ayudarle en tan penosas circunstancias.
Seguramente Camus quiso rendir un homenaje a su propia madre; los párrafos que
la dedica tienen que ser una expresión de lo vívido.- Recordemos que tuvo una
infancia sin padre.
La
mujer del doctor Un interés especial presenta esta figura, precisamente por
no tomar parte en la acción. Cuando aún no ha hecho su aparición la peste, la
esposa del doctor marcha a un sanatorio fuera de la ciudad. Él se ve separado
de ella durante los terribles acontecimientos que van a suceder durante todo el
libro. Es cierto que este personaje femenino no toma parte de forma directa en
el relato, pero es una constante inconsciente en la mente del doctor. A través
de las páginas del libro, cuando menos lo esperamos, surge una breve frase, un
párrafo corto, y estas apariciones brevísimas del recuerdo no son casuales,
están intencionadamente repartidas. Creo
que puede simbolizar la esperanza de
felicidad en medio de las calamidades. Y este suspense alcanzará su punto
culminante en las páginas finales, cuando llegado el fin de la epidemia, en
medio del gozo y de la alegría exaltada de la gente al verse al fin de los
sufrimientos, cuando todos aquellos que se habían encontrado cruelmente
separados durante largos meses van a disfrutar de la reunión con exultante
alegría, cuando, en fin, parece haberse alejado definitivamente el dolor y
creemos que la esperanza se va a hacer realidad y presencia. En aquel momento,
a raíz de la muerte inesperada del amigo y fiel compañero de todas las
angustias, un telegrama, frío, impersonal y breve, comunica al doctor que su esposa,
su esperanza, había muerto hacía una semana. Y termina el libro con la
soledad desesperanzada del hombre que, creyendo sólo en el hombre y en la
muerte, se ha visto arrebatar por la muerte las dos cosas que le sostenían: el
amor y la amistad.
Se puede seguir ampliando el conocimiento del autor a través de diversos testimonios como los que encontrareis estos enlaces:
http:www.diariosur.es/20100102/cultura/albert-camus-escritura-compromiso-20100102.html
Se puede seguir ampliando el conocimiento del autor a través de diversos testimonios como los que encontrareis estos enlaces:
http:www.diariosur.es/20100102/cultura/albert-camus-escritura-compromiso-20100102.html
http://www.diariodesevilla.es/delibros/pragmatica_rebeldía_0_701029905.html
https://blogs.lne.es/luisarias/2010/01/06/en-el-50-aniversario-de-la-muerte-de-albert-camus/
https://blogs.lne.es/luisarias/2010/01/06/en-el-50-aniversario-de-la-muerte-de-albert-camus/
Carta de Albert Camus a su maestro
tras recibir el Premio Nobel
Albert Camus ganó el Premio Nobel en 1957 y sintió que, si debía dar gracias a alguien, era al señor Germain, que había sido su maestro en primaria, y le escribió una carta. Hay quien dice que fue la única carta de agradecimiento que escribió. Cualquiera que haya tenido un buen maestro se reconocerá en las palabras del escritor.
Sirva de homenaje a esos maestros que hacen bien su trabajo. Ojalá sirviese también para que los gobiernos, de uno u otro color, tratasen a la educación siempre como lo que es: la mayor riqueza de un país.
París, 19 de noviembre de 1957
Sirva de homenaje a esos maestros que hacen bien su trabajo. Ojalá sirviese también para que los gobiernos, de uno u otro color, tratasen a la educación siempre como lo que es: la mayor riqueza de un país.
París, 19 de noviembre de 1957
Querido señor Germain:
Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido. Un abrazo con todas mis fuerzas,
ALBERT CAMUS
“(Mondovi, Argelia, 1913-Villeblerin, Francia, 1960) Novelista, dramaturgo
y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes
franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia.
Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de
Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.
Formó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas
ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego ejerció como periodista
durante un corto período de tiempo en un diario de la capital argelina,
mientras viajaba intensamente por Europa
Albert Camus empezó a
ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero,
ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la
influencia que sobre él tuvo el existencialismo. Tal influjo se materializa en una visión del destino humano como
absurdo..
Sin embargo, durante
la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento:
militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino
Combat. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta
línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas
que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán.
Su novela La peste (1947)
supone un cierto cambio en su pensamiento:
la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la
tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y
alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de
la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva
perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos
breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía
hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya
necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del
absurdo del mundo.
De gran interés es
también su serie de crónicas periodísticas Actuelles.
Tradujo al francés La devoción de la cruz, de Calderón de la
Barca y El
caballero de Olmedo, de Lope de Vega En 1963 se publicaron, con el
título de Cuadernos, sus notas de diario escritas entre 1935
y 1942. Galardonado en 1957 con el Premio Nobel de Literatura, falleció en un accidente
de automóvil en 1960.
AURORA FERNÁNDEZ-RIUS