CLUB DE LECTURA DOCTOR FLEMING - ALBACETE
HARUKI MURAKAMI (1949) - TOKIO
BLUES (NORWEGIAN WOOD) 1987
HARUKI MURAKAMI nació en Kioto, en Enero de 1949. Su padre
era hijo de un sacerdote budista, y su madre de un próspero comerciante de
Oxaca. Ambos enseñaban literatura japonesa. Pasó su juventud en Kobe, por
traslado familiar. En este periodo estuvo muy influenciado por la cultura
occidental, música y literatura, norteamericana e inglesa, principalmente.
Estudió Literatura y Teatro Griego, en la prestigiosa Universidad Privada de Waseda, en Tokio, en el distrito de Shinjuku. En ella conoció a su esposa Yoko, con la que vive actualmente. Frecuentaba poco la universidad. Trabajaba en una tienda de discos y pasaba muchas horas en los JAZZ-BAR de la zona universitaria. Antes de terminar sus estudios, abrió un bar – JAZZ PETER CAT (“Gato Pedro”)- que regentó junto a su esposa, entre 1974 y 1981. La pareja decidió desde un principio no tener hijos, debido a su desconfianza en el progreso del mundo futuro.
En 1988, tras la publicación y el éxito fulminante de su
novela TOKIO BLUES, abandonan Japón. Viven en Europa y en Estados Unidos,
regresando a Japón en 1995, tras el terremoto de Kobe y el ataque terrorista en
el metro de Tokio, sobre cuyos temas escribiría posteriormente.
Murakami es escritor de novelas, relatos y ensayos. Su
literatura (en Japón se la considera “pop”) es humorística y surrealista.
Refleja LA SOLEDAD, LA ANSIEDAD Y EL DESEO DE AMOR, de un modo conmovedor. Nos
muestra un mundo que oscila entre lo real y lo onírico, entre el placer y la
oscuridad. Ha traducido y recibido influencia de los norteamericanos John
Irving, Raymond Carver y Scott Fitzgerald, a los que considera sus maestros. En
su estilo surrealista y de suspense recibe influencia de escritores como Alan
Poe, Kerouac ó Brautigan, dotados todos ellos de una gran imaginación. Se le
considera incluído por su estilo dentro del movimiento literario del
POSMODERNISMO. En Japón, no obstante, se le acusa con frecuencia de “oler a
mantequilla”, es decir, de estar completamente americanizado. También de no
mostrar en sus libros a Japón tal como es realmente, sino tal como lo ven sus
lectores extranjeros. Lo que si parece es que Murakami no escribe solo de temas
japoneses para lectores japoneses, sino
de temas universales dirigidos a lectores de todo el mundo.
Murakami reparte sus grandes aficiones entre la música y el
deporte. La primera está presente en toda su vida literaria. Algunos de sus
libros toman su nombre del título de canciones de alguno de sus intérpretes
favoritos, tanto de rock, pop ó jazz (The Beatles, Bee Gees, Marvin Gaye, Sarah
Vaughan, Miles Davis, Thelonius Monk, etc.) como de clásica (Bach, Mahler,
Ravel). Fanático de The Beatles, no solo da a uno de sus libros el titulo de
una de sus canciones – NORWEGIAN WOOD – en la que habla de los amores, ciertos
ó no, de John Lennon con una mujer casada, sino que, además, se casa con una
mujer llamada YOKO, igual que la esposa de Lennon. “Ya que no se puede elegir a
tus padres, ni tampoco a tus hijos, pero si a tu pareja, tienes que ser
responsable con tu elección”, dice el escritor. En cuanto al deporte, Murakami
es gran aficionado al atletismo y natación. Participa activamente en maratones
y triatlón desde los 35 años. En 1996, completó una carrera de 100 km,
alrededor del lago Saroma, en Japón. Aborda el tema de su relación con el
deporte en su libro DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE CORRER (2008).
Entre sus novelas destacan: ESCUCHA LA CANCION DEL VIENTO
(1979), TOKIO BLUES (1987), AL SUR DE LA FRONTERA, AL OESTE DEL SOL (1992),
CRONICA DEL PAJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO (1994) KAFKA EN LA ORILLA (2002),
SAUCE CIEGO, MUJER DORMIDA (relatos 2009).
Son temas comunes en todas sus obras : LA SOLEDAD, LA
ENFERMEDAD Y LA MUERTE. LA MEMORIA Y SU PERDIDA. EL SUICIDIO. LA RELACION
HOMBRE-MUJER. LA LITERATURA Y LA MUSICA OCCIDENTALES. LA LOCURA. LA ALIENACION
Y LA DEPRESION. PROVOCAR EN EL LECTOR LA RISA Y EL LLANTO.
Ha sido traducido a cincuenta idiomas, y ha recibido, entre
otros, los premios FRANZ KAFKA (2006), MUNDIAL DE FANTASIA (2006), JERUSALEN
(2009), y PRINCESA DE ASTURIAS DE LAS LETRAS (2023).
Dice Murakami : “El trabajo de un novelista es soñar
despierto”. “Para mí, escribir una novela es como soñar de forma consciente. Es
como poder continuar un día el sueño del día anterior”. Es también una forma de descender
profundamente en mi conciencia”. “Aunque sea algo onírico (soñado), no es
fantástico. Para mí, todo lo onírico es muy real”.”Cuando escribo pienso en
música. No veo ningún color. Yo no sueño, ó no recuerdo mis sueños. Pero mis
libros están llenos de sueños: esos sueños los imagino”.
TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD), es una novela escrita en 1987, cuando Murakami tenía 38 años, y toma su titulo del de una famosa canción de The Beatles, de cuyo grupo se considera fanático admirador.
En el principio de la novela, TORU WATANABE, personaje
principal, se dispone a abandonar el avión que le ha traido hasta Hamburgo
(Alemania). Es noviembre de 1986, y él tiene 37 años. Por los altavoces del
avión está sonando una canción: se trata de Norwegian Wood. Al escucharla,
Watanabe sufre una violenta conmoción y está a punto de caer, teniendo que ser
atendido por la azafata. Esta canción le ha traído a la memoria los recuerdos
de su llegada a Tokio en 1968, procedente de Kobe en donde vivió su juventud, y
su vida durante los dos años siguientes, cuando tenía 18 a 20 años, esos años
turbulentos de su juventud, y las relaciones de amor, sexo y muerte con otras
personas, amigos, amantes y compañeros de la universidad. Recuerda
especialmente a NAOKO, pero apenas puede identificar su rostro, ni reconocer
con claridad los bellos paisajes que recorrieron juntos. Decide escribir todos
sus recuerdos a medida que vayan aflorando. “Soy de ese tipo de personas que no
acaba de comprender bien las cosas que me están pasando, hasta que las pongo
por escrito”.
“Naoko hablaba siempre de un pozo, muy profundo y muy
peligroso, cercano a nosotros, pero que nadie había localizado hasta ahora. Si
alguien cae dentro de él, está perdido, y su muerte es horrible. Cada dos o
tres años desaparece una persona, y la gente dice que ha debido de caer en el
pozo. Alguien debería buscarlo y cercarlo para evitar caer en él, pero, hasta
hoy, nadie ha podido encontrarlo”.
También decía Naoko : “Eso de que alguien proteja eternamente
a alguien… es imposible. Nadie podría exigirlo, ni nadie podría soportarlo”.
“Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginar…perdida entre tinieblas
y hielo… ¿Por qué te acostaste conmigo aquel día?.¿Por qué no me dejaste en
paz?... “Si no comprendes lo que te digo, nunca podrías ayudarme”… ¿Te
acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?.
Este pensamiento me llena de tristeza, pues comprendo que, en
realidad, Naoko nunca me amó.
Watanabe se presenta a sí mismo : “Soy una persona corriente,
hijo de una familia corriente. Asisto a una escuela corriente, mis notas son
corrientes y tengo amigos corrientes. Me gusta leer, caminar y nadar, pero mis
lecturas son corrientes y no destaco en la práctica de ningún deporte, y
tampoco creo sobresalir en nada con las mujeres con las que me acuesto.
Naoko, Kizuki y yo, nacimos y pasamos nuestra juventud en
Kobe. Kizuki y yo éramos amigos desde los tres años. Kizuki y Naoko novios
desde los doce, y los tres inseparables desde esa misma edad. Ella hablaba
poco, a mí me gustaba escuchar, y él, que era el más inteligente y mejor
conversador, era el que llevaba la voz cantante. Así pasamos cinco años, pero
en 1966, último año de instituto, con 17 años y sin motivo aparente, Kizuki
puso fin a su vida, suicidándose, en el interior de un coche, dentro del garaje
de su padre. Yo fui la última persona que estuvo con él antes de morir, y tuve
que declarar ante la policía. En clase, en su pupitre, durante un tiempo,
lucieron unas flores blancas. Tras su muerte, Naoko sufrió una profunda
depresión por lo que precisó de asistencia siquiátrica. Se sentía culpable, y
me culpaba a mi también por no haber sabido detectar sus intenciones. Yo me
quedé aislado y tenía necesidad de abandonar Kobe. Busqué universidad en Tokio
para el próximo curso. No volví a ver a Naoko hasta unos años después. Nos
encontramos casualmente en Tokio, en donde se había matriculado en una de sus
universidades. Reiniciamos nuestros encuentros los fines de semana. Dábamos
largas caminatas, hablando de Kizuki y nuestras relaciones personales, así como
de nuestras expectativas de futuro. Naoko se mostraba muy excéptica de cara al
futuro. Me dio cuenta de la muerte de su hermana, seis años mayor que ella, una
de esa clase de mujeres que “son las mejores en todo lo que tocan”, les gusta
arreglar todas las cosas por sí mismas, y a la que yo trataba de imitar
siempre. “Cuando tenía 17 años, sín razón aparente, y sin dejar nota alguna,
puso fin a su vida, colgándose en su habitación. Yo fui la primera que descubrí
su cadáver. Desde entonces me siento un ser imperfecto”.
En Abril, Naoko cumplió 20 años. Yo los cumpliré en
Noviembre. El día de su cumpleaños le llevé una tarta. Hablamos como nunca y
bebimos. De pronto, apoyada su cabeza en mi hombro, lloró desconsoladamente.
Esa noche hicimos el amor, y hoy día, después de veinte años, aún no estoy
seguro de haber obrado bién. Resultó el orgasmo más triste que nunca haya oído.
A partir de ese día perdimos el contacto. Ella abandonó la universidad y se
marchó de Tokio. Traté de encontrarla. Tres meses después recibí una carta suya,
indicándome su intención de ingresar en un centro de recuperación en las
montañas de Kioto.
Fui a visitarla varias veces. La primera vez me recibió
Reico, su compañera de habitación, para indicarme las normas del centro y el
estado de Naoko. Se trata de un centro abierto, aquí la gente entra y sale
cuando quiere en función de su recuperación. Es un centro caro pero no
lucrativo. Aquí no recibes tratamiento médico; solo si lo necesitas. Aquí la
terapia es la vida misma en el centro, ejercicio físico, vida al aire libre, cuidado
de huertos y jardines y ayuda mutua (cada uno enseña a quien lo desea aquello
que conoce). Es un lugar adecuado para enfermos como nosotros, siempre que
aceptemos que necesitamos ayuda, y que también estemos dispuestos a prestarla a
otros, además de ser honestos y decir siempre la verdad, no disfrazándola con
mentiras piadosas, aunque puedan beneficiar al que las dice ó a quien las
escucha. Reico lleva siete años en el centro. Es profesora de piano, da clases
y ayuda en tareas administrativas. Cree que está recuperada y podría salir del
centro, pero es feliz con la vida que hace, y, además quiere ayudar a Naoko en
su recuperación. “Aquí en el centro, hay dos tipos de personas : los que son
capaces de abrir su corazón a los demás, y los que no”, dice Reiko. “Tú,
Watanabe, te cuentas entre los primeros : puedes abrir tu corazón siempre y
cuando quieras hacerlo”. ¿Y que sucede cuando lo abres?, pregunté. “Que te
curas”- respondió Reiko. Con respecto a Naoko me aconsejó tener mucha
paciencia. En ella coinciden diversos conflictos, que hay que desactivar uno a
uno. Debeis hablar de vuestros actos del pasado. El tiempo ayuda a reflexionar
sobre ellos. Se trata, no tanto de querer ayudarla, como de desear curarte a ti
mismo mientras la ayudas a curarse. Ten en cuenta que puede pasar mucho tiempo
antes de curarse, y la espera puede ser muy dura, sobre todo para alguien de tu
edad.
El encuentro con Naoko fue tranquilo. Me agradeció mis cartas y mis visitas, y me pidió que no la olvidara nunca. Dijo haber escuchado a su padre en una ocasión, decir que un hermano suyo, de 21 años, se había suicidado tirándose al tren. “Tal vez sea algo hereditario por parte mía”. Hablamos, largamente, del amor y de las relaciones sexuales con Kizuki y conmigo. Naoko se consideraba incapacitada para las relaciones sexuales. No gozaba, sentía dolor y se sentía incapaz de dar placer. Pero, extraordinariamente generosa, nos había ayudado a ambos a satisfacer nuestro deseo sexual, de manera oral ó manual. Cuando recordamos el día de su cumpleaños, rompió a llorar desconsolada. Cuando se recuperó, con ayuda de Reiko, hablamos de nuevo. Le hablé de irnos a vivir juntos. Yo le cuidaría durante toda la vida. Su respuesta fue : “Quiero que continúes con tu vida. Por favor, no me esperes. No quiero interferir en la vida de nadie. Acuérdate siempre de mí, y ven a verme siempre que quieras”.
Naoko falleció poco tiempo después. Se quitó la vida,
colgándose de un árbol, en un bosque cercano a la residencia.
Forman parte de la novela otros personajes memorables, con
capacidad, cada uno de ellos, para ocupar el papel protagonista en una nueva
novela : REIKO, que vió frustrada su vida a los veinte años, al renunciar a
convertirse en concertista de piano, debido a la parálisis del dedo meñique de
la mano izquierda. Posteriormente, a los 31 años, fue humillada por una alumna
de 13, acusándola injustamente de lesbiana. A consecuencia de ello, cambió su
residencia, se separó de su marido y de su hija de dos años e ingresó en un
centro de recuperación, donde permanecíó siete años. MIDORI KOBAYASHI,
compañera de Watanabe en la clase de Historia del Teatro. Joven, guapa,
atractiva y provocadora. Su madre falleció hace dos años a causa de un tumor
cerebral, y su padre se encuentra hospitalizado en estado grave. Ella lo visita
y lo cuida cuatro días a la semana, y su hermana los tres restantes. También
comparten del mismo modo una pequeña librería de barrio, que constituye el
negocio familiar. Dice Midori que el día que murió su madre no sintió el menor
sentimiento de tristeza, de amargura ó de soledad. Sin embargo, cuando tenía
diez años, soñaba en conocer a alguien que la quisiera con toda su alma todos
los días del año. "Hoy invito yo” – me dijo un día Midori -.He cobrado uno
de esos trabajos que hago a tiempo parcial. Ahora bien, si eres un fascista a
quien no le gusta que lo invite una mujer, la cosa cambia”. Midori y Watanabe
se gustan mutuamente y empiezan a pasar juntos los fines de semana, después de
la muerte del padre de Midori. Ella está interesada en saber más del
comportamiento sexual de los hombres. Le convence a él para ver juntos alguna
película porno, pero no le basta. Sabe de la importancia de la satisfacción
mutua en las relaciones sexuales para la convivencia. Tanto Naoko como Reiko,
que conocen su existencia, aconsejan encarecidamente a Watanabe que la una a mi
vida para siempre. NAGASAWA, compañero en la residencia de estudiantes,
estudiaba Derecho (que consideraba su trabajo), y en el tiempo libre estudiaba
varios idiomas y preparaba oposiciones para embajadas (eso lo consideraba “su
esfuerzo personal”). Coincidiamos al considerar EL GRAN GATSBY y LA MONTAÑA
MAGICA, nuestras novelas favoritas. Tenía polos opuestos de comportamiento : A
veces conmovía de cariñoso, y a veces rebosaba de mala intención. Pero su mayor
virtud era su honestidad : Nunca mentía, y siempre reconocía sus errores y sus
faltas. Conmigo se mostraba amable y me ayudaba. A mí, no me gustaba demasiado
acostarme con chicas desconocidas. Era una forma cómoda de satisfacer el deseo
sexual. Nagasawa lo hacía todos los fines de semana, y, alguna vez me
arrastraba. HATSUMI era su novia y estaba enamorada de él desde el primer
curso. Intuía que se acostaba con otras mujeres, pero nunca se lo había
reprochado. A mí me caía muy bien, y yo a ella también. Nagasawa decía que era demasiado buena y que él no se la merecía.
Cuando aprobó la oposición, salimos juntos una noche para celebrarlo. Ahora
Nagasawa tenía que hacer un curso de
formación, y el próximo año sería destinado a otro país. Hablaron, largamente
de su futuro. Él no deseaba casarse ni le prometía esperarla. La única opción
que le ofrecía era marcharse con él. Llegado el momento, Nagasawa se marchó
solo a Alemania. Hatsumi se quedó en Tokio y esperó dos años. Transcurrido este
tiempo, se casó con otra persona. Dos años mas tarde se quitó la vida,
cortándose las venas. Fue Nagasawa quién me comunicó su muerte. Su pérdida fue
muy triste y amarga para mí, y nunca después volví a hablar con Nagasawa. Otro
personaje era mi compañero de habitación en la residencia de estudiantes. Era
un poco tartamudo y todos lo llamábamos TRO-PA-DE-A-SAL-TO. Se levantaba cada
día a las seis de la mañana, para hacer media hora de gimnasia radiofónica.
Después salía al patio para asistir al acto de izado de bandera y canto del
himno de Japón, antes de empezar la jornada. En las paredes de todas las
habitaciones de la residencia había fotografías de mujeres desnudas. En la
nuestra había un cuadro que representaba un canal de Amsterdam. Tropa de Asalto
se masturbaba cada noche, mirando al cuadro.
Dice el autor : En mis libros no hablo de los vínculos
familiares entre distintas generaciones. Solo me interesa explorar todo lo que
pasa entre un hombre y una mujer. Es una relación especial. Quizás la más
importante.
En mis libros hay MUSICA, SEXO, COMIDA… Intento que el lector
se sienta atraído por esas cosas físicas. Que desee probarlas. Si se trata de
un personaje enfermo, intento que el lector se identifique tanto con él, que
sea capaz de llegar a detectar sus síntomas.
SOLEDAD, VIOLENCIA, LOCURA… Reir y llorar son las emociones
más transparentes…Busco provocar en el lector esas emociones…Hacer llorar es
más sencillo… Sonreir ó reir a carcajadas, demuestra que te has relajado, que
hay empatía entre lo que cuenta el libro y lo que el lector percibe.
Por su parte, el protagonista Toru Watanabe se despide así :
“ Tanto la muerte de Kizuki como la de Naoko dejaron en mi ánimo un profundo
sentimiento de culpa por no haber podido evitarlo. Con el tiempo, mi cabeza se
fue despejando y empecé a aceptar ambos sucesos como inevitables. Ahora,
pasados casi veinte años, puedo traducirlo como LA MUERTE NO EXISTE EN
CONTRAPOSICION A LA VIDA, SINO COMO PARTE DE ELLA.
MANUEL JIMENEZ - ALBACETE, ENERO – 2025
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