martes, 4 de febrero de 2025

 

       CLUB DE LECTURA DOCTOR FLEMING - ALBACETE

HARUKI MURAKAMI (1949) - TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD) 1987

 

HARUKI MURAKAMI nació en Kioto, en Enero de 1949. Su padre era hijo de un sacerdote budista, y su madre de un próspero comerciante de Oxaca. Ambos enseñaban literatura japonesa. Pasó su juventud en Kobe, por traslado familiar. En este periodo estuvo muy influenciado por la cultura occidental, música y literatura, norteamericana e inglesa, principalmente.


Estudió Literatura y Teatro Griego, en la prestigiosa Universidad Privada de Waseda, en Tokio, en el distrito de Shinjuku. En ella conoció a su esposa Yoko, con la que vive actualmente. Frecuentaba poco la universidad. Trabajaba en una tienda de discos y pasaba muchas horas en los JAZZ-BAR de la zona universitaria. Antes de terminar sus estudios, abrió un bar – JAZZ PETER CAT (“Gato Pedro”)- que regentó junto a su esposa, entre 1974 y 1981. La pareja decidió desde un principio no tener hijos, debido a su desconfianza en el progreso del mundo futuro.

En 1988, tras la publicación y el éxito fulminante de su novela TOKIO BLUES, abandonan Japón. Viven en Europa y en Estados Unidos, regresando a Japón en 1995, tras el terremoto de Kobe y el ataque terrorista en el metro de Tokio, sobre cuyos temas escribiría posteriormente.

Murakami es escritor de novelas, relatos y ensayos. Su literatura (en Japón se la considera “pop”) es humorística y surrealista. Refleja LA SOLEDAD, LA ANSIEDAD Y EL DESEO DE AMOR, de un modo conmovedor. Nos muestra un mundo que oscila entre lo real y lo onírico, entre el placer y la oscuridad. Ha traducido y recibido influencia de los norteamericanos John Irving, Raymond Carver y Scott Fitzgerald, a los que considera sus maestros. En su estilo surrealista y de suspense recibe influencia de escritores como Alan Poe, Kerouac ó Brautigan, dotados todos ellos de una gran imaginación. Se le considera incluído por su estilo dentro del movimiento literario del POSMODERNISMO. En Japón, no obstante, se le acusa con frecuencia de “oler a mantequilla”, es decir, de estar completamente americanizado. También de no mostrar en sus libros a Japón tal como es realmente, sino tal como lo ven sus lectores extranjeros. Lo que si parece es que Murakami no escribe solo de temas japoneses  para lectores japoneses, sino de temas universales dirigidos a lectores de todo el mundo.

Murakami reparte sus grandes aficiones entre la música y el deporte. La primera está presente en toda su vida literaria. Algunos de sus libros toman su nombre del título de canciones de alguno de sus intérpretes favoritos, tanto de rock, pop ó jazz (The Beatles, Bee Gees, Marvin Gaye, Sarah Vaughan, Miles Davis, Thelonius Monk, etc.) como de clásica (Bach, Mahler, Ravel). Fanático de The Beatles, no solo da a uno de sus libros el titulo de una de sus canciones – NORWEGIAN WOOD – en la que habla de los amores, ciertos ó no, de John Lennon con una mujer casada, sino que, además, se casa con una mujer llamada YOKO, igual que la esposa de Lennon. “Ya que no se puede elegir a tus padres, ni tampoco a tus hijos, pero si a tu pareja, tienes que ser responsable con tu elección”, dice el escritor. En cuanto al deporte, Murakami es gran aficionado al atletismo y natación. Participa activamente en maratones y triatlón desde los 35 años. En 1996, completó una carrera de 100 km, alrededor del lago Saroma, en Japón. Aborda el tema de su relación con el deporte en su libro DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE CORRER (2008).

Entre sus novelas destacan: ESCUCHA LA CANCION DEL VIENTO (1979), TOKIO BLUES (1987), AL SUR DE LA FRONTERA, AL OESTE DEL SOL (1992), CRONICA DEL PAJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO (1994) KAFKA EN LA ORILLA (2002), SAUCE CIEGO, MUJER DORMIDA (relatos 2009).

Son temas comunes en todas sus obras : LA SOLEDAD, LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE. LA MEMORIA Y SU PERDIDA. EL SUICIDIO. LA RELACION HOMBRE-MUJER. LA LITERATURA Y LA MUSICA OCCIDENTALES. LA LOCURA. LA ALIENACION Y LA DEPRESION. PROVOCAR EN EL LECTOR LA RISA Y EL LLANTO.

Ha sido traducido a cincuenta idiomas, y ha recibido, entre otros, los premios FRANZ KAFKA (2006), MUNDIAL DE FANTASIA (2006), JERUSALEN (2009), y PRINCESA DE ASTURIAS DE LAS LETRAS (2023).

Dice Murakami : “El trabajo de un novelista es soñar despierto”. “Para mí, escribir una novela es como soñar de forma consciente. Es como poder continuar un día el sueño del día anterior”.       Es también una forma de descender profundamente en mi conciencia”. “Aunque sea algo onírico (soñado), no es fantástico. Para mí, todo lo onírico es muy real”.”Cuando escribo pienso en música. No veo ningún color. Yo no sueño, ó no recuerdo mis sueños. Pero mis libros están llenos de sueños: esos sueños los imagino”.


TOKIO BLUES (NORWEGIAN WOOD), es una novela escrita en 1987, cuando Murakami tenía 38 años, y toma su titulo del de una famosa canción de The Beatles, de cuyo grupo se considera fanático admirador.

En el principio de la novela, TORU WATANABE, personaje principal, se dispone a abandonar el avión que le ha traido hasta Hamburgo (Alemania). Es noviembre de 1986, y él tiene 37 años. Por los altavoces del avión está sonando una canción: se trata de Norwegian Wood. Al escucharla, Watanabe sufre una violenta conmoción y está a punto de caer, teniendo que ser atendido por la azafata. Esta canción le ha traído a la memoria los recuerdos de su llegada a Tokio en 1968, procedente de Kobe en donde vivió su juventud, y su vida durante los dos años siguientes, cuando tenía 18 a 20 años, esos años turbulentos de su juventud, y las relaciones de amor, sexo y muerte con otras personas, amigos, amantes y compañeros de la universidad. Recuerda especialmente a NAOKO, pero apenas puede identificar su rostro, ni reconocer con claridad los bellos paisajes que recorrieron juntos. Decide escribir todos sus recuerdos a medida que vayan aflorando. “Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender bien las cosas que me están pasando, hasta que las pongo por escrito”.

“Naoko hablaba siempre de un pozo, muy profundo y muy peligroso, cercano a nosotros, pero que nadie había localizado hasta ahora. Si alguien cae dentro de él, está perdido, y su muerte es horrible. Cada dos o tres años desaparece una persona, y la gente dice que ha debido de caer en el pozo. Alguien debería buscarlo y cercarlo para evitar caer en él, pero, hasta hoy, nadie ha podido encontrarlo”.

También decía Naoko : “Eso de que alguien proteja eternamente a alguien… es imposible. Nadie podría exigirlo, ni nadie podría soportarlo”. “Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginar…perdida entre tinieblas y hielo… ¿Por qué te acostaste conmigo aquel día?.¿Por qué no me dejaste en paz?... “Si no comprendes lo que te digo, nunca podrías ayudarme”… ¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?.

Este pensamiento me llena de tristeza, pues comprendo que, en realidad, Naoko nunca me amó.

Watanabe se presenta a sí mismo : “Soy una persona corriente, hijo de una familia corriente. Asisto a una escuela corriente, mis notas son corrientes y tengo amigos corrientes. Me gusta leer, caminar y nadar, pero mis lecturas son corrientes y no destaco en la práctica de ningún deporte, y tampoco creo sobresalir en nada con las mujeres con las que me acuesto.

Naoko, Kizuki y yo, nacimos y pasamos nuestra juventud en Kobe. Kizuki y yo éramos amigos desde los tres años. Kizuki y Naoko novios desde los doce, y los tres inseparables desde esa misma edad. Ella hablaba poco, a mí me gustaba escuchar, y él, que era el más inteligente y mejor conversador, era el que llevaba la voz cantante. Así pasamos cinco años, pero en 1966, último año de instituto, con 17 años y sin motivo aparente, Kizuki puso fin a su vida, suicidándose, en el interior de un coche, dentro del garaje de su padre. Yo fui la última persona que estuvo con él antes de morir, y tuve que declarar ante la policía. En clase, en su pupitre, durante un tiempo, lucieron unas flores blancas. Tras su muerte, Naoko sufrió una profunda depresión por lo que precisó de asistencia siquiátrica. Se sentía culpable, y me culpaba a mi también por no haber sabido detectar sus intenciones. Yo me quedé aislado y tenía necesidad de abandonar Kobe. Busqué universidad en Tokio para el próximo curso. No volví a ver a Naoko hasta unos años después. Nos encontramos casualmente en Tokio, en donde se había matriculado en una de sus universidades. Reiniciamos nuestros encuentros los fines de semana. Dábamos largas caminatas, hablando de Kizuki y nuestras relaciones personales, así como de nuestras expectativas de futuro. Naoko se mostraba muy excéptica de cara al futuro. Me dio cuenta de la muerte de su hermana, seis años mayor que ella, una de esa clase de mujeres que “son las mejores en todo lo que tocan”, les gusta arreglar todas las cosas por sí mismas, y a la que yo trataba de imitar siempre. “Cuando tenía 17 años, sín razón aparente, y sin dejar nota alguna, puso fin a su vida, colgándose en su habitación. Yo fui la primera que descubrí su cadáver. Desde entonces me siento un ser imperfecto”.

En Abril, Naoko cumplió 20 años. Yo los cumpliré en Noviembre. El día de su cumpleaños le llevé una tarta. Hablamos como nunca y bebimos. De pronto, apoyada su cabeza en mi hombro, lloró desconsoladamente. Esa noche hicimos el amor, y hoy día, después de veinte años, aún no estoy seguro de haber obrado bién. Resultó el orgasmo más triste que nunca haya oído. A partir de ese día perdimos el contacto. Ella abandonó la universidad y se marchó de Tokio. Traté de encontrarla. Tres meses después recibí una carta suya, indicándome su intención de ingresar en un centro de recuperación en las montañas de Kioto.

Fui a visitarla varias veces. La primera vez me recibió Reico, su compañera de habitación, para indicarme las normas del centro y el estado de Naoko. Se trata de un centro abierto, aquí la gente entra y sale cuando quiere en función de su recuperación. Es un centro caro pero no lucrativo. Aquí no recibes tratamiento médico; solo si lo necesitas. Aquí la terapia es la vida misma en el centro, ejercicio físico, vida al aire libre, cuidado de huertos y jardines y ayuda mutua (cada uno enseña a quien lo desea aquello que conoce). Es un lugar adecuado para enfermos como nosotros, siempre que aceptemos que necesitamos ayuda, y que también estemos dispuestos a prestarla a otros, además de ser honestos y decir siempre la verdad, no disfrazándola con mentiras piadosas, aunque puedan beneficiar al que las dice ó a quien las escucha. Reico lleva siete años en el centro. Es profesora de piano, da clases y ayuda en tareas administrativas. Cree que está recuperada y podría salir del centro, pero es feliz con la vida que hace, y, además quiere ayudar a Naoko en su recuperación. “Aquí en el centro, hay dos tipos de personas : los que son capaces de abrir su corazón a los demás, y los que no”, dice Reiko. “Tú, Watanabe, te cuentas entre los primeros : puedes abrir tu corazón siempre y cuando quieras hacerlo”. ¿Y que sucede cuando lo abres?, pregunté. “Que te curas”- respondió Reiko. Con respecto a Naoko me aconsejó tener mucha paciencia. En ella coinciden diversos conflictos, que hay que desactivar uno a uno. Debeis hablar de vuestros actos del pasado. El tiempo ayuda a reflexionar sobre ellos. Se trata, no tanto de querer ayudarla, como de desear curarte a ti mismo mientras la ayudas a curarse. Ten en cuenta que puede pasar mucho tiempo antes de curarse, y la espera puede ser muy dura, sobre todo para alguien de tu edad.


El encuentro con Naoko fue tranquilo. Me agradeció mis cartas y mis visitas, y me pidió que no la olvidara nunca. Dijo haber escuchado a su padre en una ocasión, decir que un hermano suyo, de 21 años, se había suicidado tirándose al tren. “Tal vez sea algo hereditario por parte mía”. Hablamos, largamente, del amor y de las relaciones sexuales con Kizuki y conmigo. Naoko se consideraba incapacitada para las relaciones sexuales. No gozaba, sentía dolor y se sentía incapaz de dar placer. Pero, extraordinariamente generosa, nos había ayudado a ambos a satisfacer nuestro deseo sexual, de manera oral ó manual. Cuando recordamos el día de su cumpleaños, rompió a llorar desconsolada. Cuando se recuperó, con ayuda de Reiko, hablamos de nuevo. Le hablé de irnos a vivir juntos. Yo le cuidaría durante toda la vida. Su respuesta fue : “Quiero que continúes con tu vida. Por favor, no me esperes. No quiero interferir en la vida de nadie. Acuérdate siempre de mí, y ven a verme siempre que quieras”.

Naoko falleció poco tiempo después. Se quitó la vida, colgándose de un árbol, en un bosque cercano a la residencia.

Forman parte de la novela otros personajes memorables, con capacidad, cada uno de ellos, para ocupar el papel protagonista en una nueva novela : REIKO, que vió frustrada su vida a los veinte años, al renunciar a convertirse en concertista de piano, debido a la parálisis del dedo meñique de la mano izquierda. Posteriormente, a los 31 años, fue humillada por una alumna de 13, acusándola injustamente de lesbiana. A consecuencia de ello, cambió su residencia, se separó de su marido y de su hija de dos años e ingresó en un centro de recuperación, donde permanecíó siete años. MIDORI KOBAYASHI, compañera de Watanabe en la clase de Historia del Teatro. Joven, guapa, atractiva y provocadora. Su madre falleció hace dos años a causa de un tumor cerebral, y su padre se encuentra hospitalizado en estado grave. Ella lo visita y lo cuida cuatro días a la semana, y su hermana los tres restantes. También comparten del mismo modo una pequeña librería de barrio, que constituye el negocio familiar. Dice Midori que el día que murió su madre no sintió el menor sentimiento de tristeza, de amargura ó de soledad. Sin embargo, cuando tenía diez años, soñaba en conocer a alguien que la quisiera con toda su alma todos los días del año. "Hoy invito yo” – me dijo un día Midori -.He cobrado uno de esos trabajos que hago a tiempo parcial. Ahora bien, si eres un fascista a quien no le gusta que lo invite una mujer, la cosa cambia”. Midori y Watanabe se gustan mutuamente y empiezan a pasar juntos los fines de semana, después de la muerte del padre de Midori. Ella está interesada en saber más del comportamiento sexual de los hombres. Le convence a él para ver juntos alguna película porno, pero no le basta. Sabe de la importancia de la satisfacción mutua en las relaciones sexuales para la convivencia. Tanto Naoko como Reiko, que conocen su existencia, aconsejan encarecidamente a Watanabe que la una a mi vida para siempre. NAGASAWA, compañero en la residencia de estudiantes, estudiaba Derecho (que consideraba su trabajo), y en el tiempo libre estudiaba varios idiomas y preparaba oposiciones para embajadas (eso lo consideraba “su esfuerzo personal”). Coincidiamos al considerar EL GRAN GATSBY y LA MONTAÑA MAGICA, nuestras novelas favoritas. Tenía polos opuestos de comportamiento : A veces conmovía de cariñoso, y a veces rebosaba de mala intención. Pero su mayor virtud era su honestidad : Nunca mentía, y siempre reconocía sus errores y sus faltas. Conmigo se mostraba amable y me ayudaba. A mí, no me gustaba demasiado acostarme con chicas desconocidas. Era una forma cómoda de satisfacer el deseo sexual. Nagasawa lo hacía todos los fines de semana, y, alguna vez me arrastraba. HATSUMI era su novia y estaba enamorada de él desde el primer curso. Intuía que se acostaba con otras mujeres, pero nunca se lo había reprochado. A mí me caía muy bien, y yo a ella también. Nagasawa decía que era   demasiado buena y que él no se la merecía. Cuando aprobó la oposición, salimos juntos una noche para celebrarlo. Ahora Nagasawa  tenía que hacer un curso de formación, y el próximo año sería destinado a otro país. Hablaron, largamente de su futuro. Él no deseaba casarse ni le prometía esperarla. La única opción que le ofrecía era marcharse con él. Llegado el momento, Nagasawa se marchó solo a Alemania. Hatsumi se quedó en Tokio y esperó dos años. Transcurrido este tiempo, se casó con otra persona. Dos años mas tarde se quitó la vida, cortándose las venas. Fue Nagasawa quién me comunicó su muerte. Su pérdida fue muy triste y amarga para mí, y nunca después volví a hablar con Nagasawa. Otro personaje era mi compañero de habitación en la residencia de estudiantes. Era un poco tartamudo y todos lo llamábamos TRO-PA-DE-A-SAL-TO. Se levantaba cada día a las seis de la mañana, para hacer media hora de gimnasia radiofónica. Después salía al patio para asistir al acto de izado de bandera y canto del himno de Japón, antes de empezar la jornada. En las paredes de todas las habitaciones de la residencia había fotografías de mujeres desnudas. En la nuestra había un cuadro que representaba un canal de Amsterdam. Tropa de Asalto se masturbaba cada noche, mirando al cuadro.

Dice el autor : En mis libros no hablo de los vínculos familiares entre distintas generaciones. Solo me interesa explorar todo lo que pasa entre un hombre y una mujer. Es una relación especial. Quizás la más importante.

En mis libros hay MUSICA, SEXO, COMIDA… Intento que el lector se sienta atraído por esas cosas físicas. Que desee probarlas. Si se trata de un personaje enfermo, intento que el lector se identifique tanto con él, que sea capaz de llegar a detectar sus síntomas.

SOLEDAD, VIOLENCIA, LOCURA… Reir y llorar son las emociones más transparentes…Busco provocar en el lector esas emociones…Hacer llorar es más sencillo… Sonreir ó reir a carcajadas, demuestra que te has relajado, que hay empatía entre lo que cuenta el libro y lo que el lector percibe.

Por su parte, el protagonista Toru Watanabe se despide así : “ Tanto la muerte de Kizuki como la de Naoko dejaron en mi ánimo un profundo sentimiento de culpa por no haber podido evitarlo. Con el tiempo, mi cabeza se fue despejando y empecé a aceptar ambos sucesos como inevitables. Ahora, pasados casi veinte años, puedo traducirlo como LA MUERTE NO EXISTE EN CONTRAPOSICION A LA VIDA, SINO COMO PARTE DE ELLA.

 MANUEL JIMENEZ    -  ALBACETE, ENERO – 2025       

                   


                                   

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